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Nuevas estrategias en juego para rescatar la rentabilidad del vino riojano

En el corazón de la región de La Rioja, la industria vitivinícola lleva tiempo siendo una de las principales fuentes de ingresos y empleo para los locales. No obstante, los retos actuales han llevado a los viticultores a enfrentar momentos difíciles. Entre las adversidades se encuentran los precios bajos de venta de la uva, que en algunos casos no cubren ni siquiera los costes de producción. La consejera de Agricultura, Ganadería, Mundo Rural y Medio Ambiente, Noemí Manzanos, ha puesto de manifiesto la determinación de su departamento para «devolver la rentabilidad al sector vitivinícola», en respuesta a las inquietudes presentadas por la portavoz del Grupo Parlamentario de Podemos-IU, Henar Moreno.

Se ha señalado con preocupación que los precios de venta de las uvas han caído en picado, llegando en ocasiones a los 53 céntimos por kilo, una cifra alarmantemente baja si se considera que cualquier precio por debajo de los 70 céntimos el kilo no cubre los costes de producción. Este escenario pone en jaque la sostenibilidad de la actividad vitivinícola en la región.

  1. Creación de una Sección Especializada: Se ha establecido una nueva sección dentro de la estructura de Agricultura dedicada exclusivamente al control de la cadena alimentaria. Este movimiento busca garantizar la transparencia y la justicia en los procesos de compra-venta en el sector agrario riojano.
  2. Ayudas a la Destilación: Como parte de las estrategias para reactivar el sector, se han implementado ayudas a la destilación, obligando a las bodegas beneficiadas a presentar contratos con precios por encima de los costes. Este esfuerzo ha rendido frutos asegurando la venta de 83 millones de kilos de uva a 5.604 viticultores riojanos a un precio superior a los 0,68 euros el kilo.

Adicionalmente, se ha abordado la situación de los municipios pequeños en La Rioja, cuya financiación será aumentada para garantizar el acceso a servicios básicos. Este es un paso adicional hacia la creación de entornos favorables que no solo impulsen la economía local, sino que también mejoren la calidad de vida y la sociabilidad en estos núcleos rurales.

La conjunción de estas medidas dibuja un horizonte esperanzador para los viticultores y para los pequeños municipios de La Rioja. Con una visión clara y acciones decididas, se abre un camino hacia la recuperación y el fortalecimiento de la esencia agrícola y rural de esta región española.

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