Tormenta histórica causa estragos en el campo: 25.000 hectáreas de cultivos devastadas

La entidad de seguros agrarios combinados Agroseguro ha elevado a 25.000 las hectáreas de cultivo afectadas en la provincia de Valencia, tras los graves efectos de la dana que azotó la región hace once días. Estas cifras son un duro golpe para el sector agrícola, ya que muchos cultivos han sido devastados. Si bien en un primer momento se estimaron 20.000 hectáreas dañadas, el recuento ha ido aumentando a medida que se han realizado los partes y se ha trabajado en el terreno.

Impacto en el sector agrícola

Un total de 10.000 agricultores se han visto afectados, lo que representa una preocupación considerable para la comunidad agrícola. Las parcelas afectadas suman aproximadamente 50.000, y se estima que el volumen de producción comprometido asciende a unos impactantes 650 millones de kilos, de acuerdo a los últimos informes de Agroseguro. Este crecimiento en la cifra de hectáreas dañadas refleja la magnitud del desastre que han enfrentado los productores.

Entre los cultivos más afectados se encuentran especialmente el caqui, los cítricos y diversas hortalizas, que son fundamentales para la economía local. En particular, Agroseguro ha destacado que dos áreas geográficas han sido las más perjudicadas: la comarca de Hoya de Buñol y la Ribera del Júcar. Se estima que cerca de 3.500 hectáreas de cítricos y 2.400 hectáreas de caqui han sido severamente dañadas.

Las declaraciones de siniestro

Hasta el momento, Agroseguro ha recibido un total de 2.016 declaraciones de siniestro por parte de agricultores y ganaderos de la región. Estos informes incluyen daños por diversas causas como lluvia, inundaciones, pedrisco y viento, además de perjuicios en las plantaciones y las instalaciones agrícolas. Este aumento en las solicitudes muestra la complejidad de la situación y el impacto directo que ha tenido en los medios de vida de muchas familias.

El director de Agroseguro, Sergio de Andrés, ha visitado algunas de las zonas afectadas, incluyendo una explotación de naranjas en Algemesí, para evaluar la situación de primera mano. En sus declaraciones, ha enfatizado que las cifras son provisionales y que la región presenta un «importante» nivel de aseguramiento, lo que podría facilitar la recuperación en el futuro.

Recursos y apoyo a los afectados

El organismo ha desplegado un total de 40 profesionales en el área para gestionar la situación y comenzará a reforzar este equipo con otros 30 peritos de regiones como Cataluña, Aragón y Castilla-La Mancha. Además, contarán con el apoyo de una decena de profesionales de Agroseguro para acelerar el proceso de evaluación y tramitación de los siniestros.

De Andrés ha reiterado su «total solidaridad y empatía con Valencia» y ha subrayado su compromiso para garantizar que las indemnizaciones sean procesadas en el «menor plazo posible», a fin de ofrecer apoyo inmediato a los agricultores y ganaderos afectados. Es vital que los afectados reciban el respaldo necesario para recuperarse lo antes posible.

Contexto de la siniestralidad agraria

En el ámbito nacional, el año 2024 se ha caracterizado por niveles altos de siniestralidad agraria, con previsiones de indemnizaciones que alcanzan los 563 millones. La combinación de sequías, episodios atmosféricos adversos y otros factores ha incrementado las pérdidas en el sector. Aunque el 2023 marcó cifras especialmente alarmantes debido a la falta de agua, este año no se queda atrás.

Hasta septiembre de 2024, sin contar los datos más recientes de octubre y la afectación por la dana, se han registrado 1.204.298 siniestros en todo el país, afectando a más de 1.526.610 hectáreas. Esto representa una caída del 53 % en la superficie siniestrada respecto a años anteriores, pero el daño sigue siendo considerable, con indemnizaciones que han caído en un 49 % en comparación con el año pasado, reflejando un desasosiego en el sector agrícola.

La situación actual plantea interrogantes sobre el futuro de la agricultura en la región y la manera en que los agricultores se adaptarán a estos cambios climáticos y económicos. Con cada incidente, la resiliencia del sector se pone a prueba, y es crucial encontrar formas para mitigar estos riesgos y salvaguardar los cultivos. La realidad nos exige estar más atentos a la gestión de nuestras tierras y la evolución del clima, buscando siempre un equilibrio que permita la sostenibilidad de la agricultura en Valencia y otros lugares que enfrentan riesgos similares.

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