El Grupo Pascual se encuentra en la senda de crecimiento en el sector del café, con miras a alcanzar una facturación que supere los 100 millones de euros en los próximos tres años. Esta ambición se apoya en la reciente adquisición de la empresa catalana Saula, cerrada en noviembre, y se espera que continúe con la compra de nuevas marcas en el futuro.
Perspectivas de crecimiento y expansión
Jesús Gómez, director del negocio de Café, destacó los compromisos de la empresa a seguir creciendo, mencionando que el enfoque incluye tanto el crecimiento orgánico de las marcas existentes como la expansión inorgánica mediante adquisiciones. Con el objetivo sí claro, el Grupo espera incrementar ingresos mediante la integración de nuevas empresas, con Saula como primer paso en este proceso.
La historia del Grupo en el negocio del café comenzó en 2010, cuando adquirieron Mocay, una empresa que produce tres millones de kilos de café y 15 millones de monodosis en su tostadero de Tajonar (Navarra). Este movimiento marcó el primer hito hacia su expansión en el sector horeca, que engloba la restauración y la hostelería. En el Plan Estratégico 2020-2023, la empresa continuó su ascenso con la integración de Café Jurado, un referente en la región de Levante, sumando así su marca y 113 trabajadores a la organización.
El impacto del café en la economía local
El café representa en la actualidad el 15 % del negocio del Grupo, así como unos 50 millones de euros en facturación. Gómez valora la potencia regional de sus marcas, resaltando su capacidad de penetración en un mercado horeca que se caracteriza por su fragmentación. La empresa busca establecer una fuerte presencia en esos nichos de mercado, apoyándose en la identidad regional de las marcas que adquiere.
De acuerdo a Gómez, el interés de Pascual se centra en empresas con "una regionalidad y una presencia muy fuerte", lo cual podría llevar al Grupo a convertirse en líder nacional con una cuota del 10 % en el sector del café en hostelería.
Desafíos en el sector del café
No obstante, el negocio del café enfrenta desafíos significativos, principalmente debido al incremento en los precios de la materia prima. Factores como climas extremos que afectan la producción, incluidos fenómenos de sequía en Vietnam e Indonesia y heladas en Brasil, han resultado en altos costes de producción. Estos elementos han combinado para elevar los precios internacionales, que han alcanzado máximos históricos en 2024; por ejemplo, la variedad arábiga ha subido un 70 %.
Gómez añade que las cotizaciones siguen en niveles récord después de cuatro años de malas cosechas, situación que ha reducido la oferta en un momento en que la demanda, sobre todo en países asiáticos, ha ido en aumento. A pesar de estos retos, la empresa continúa apostando por los cafés de especialidad, en reconocimiento de que los consumidores están dispuestos a pagar más por productos únicos y de alta calidad.
Café de especialidad: un mercado en crecimiento
El café de especialidad, que se caracteriza por tener un origen específico y un perfil de sabor distintivo, ha crecido en demanda. Este tipo de café es cotizado por su calidad, lo cual hace que los clientes que lo buscan sean exigentes en términos de precio y calidad. La estrategia de Pascual busca atender a este segmento de mercado y, al mismo tiempo, posicionarse como una opción robusta en un sector que cada vez valora más la sostenibilidad y la calidad en la producción.
El Grupo también ha puesto énfasis en la logística para optimizar sus operaciones. A través de su distribuidora Qualianza, se están estableciendo sinergias con otros actores de la cadena de suministro para mejorar su eficiencia. En un futuro cercano, Gómez sugiere que el modelo logístico podría evolucionar hacia un sistema más racionalizado, donde "un solo camión haga el reparto" en las ciudades, favoreciendo así la sostenibilidad del negocio.
La búsqueda de un modelo en el que se respete al máximo a la economía local y el desarrollo del territorio se ha convertido en un propósito central para el Grupo Pascual. Esta filosofía no solo afecta a la estrategia comercial, sino que también entraña un compromiso por incrementar el negocio y el empleo local.
Es necesario seguir explorando este vibrante sector, que no solo influye en la economía, sino que también forma parte del estilo de vida de muchos. Las decisiones que se tomen hoy en el ámbito del café definirán la forma en que nos relacionamos con este producto en el futuro, marcando una nueva era en la industria cafetera.
