Ahmed Sourani, el fundador de The Gaza Urban and Peri-Urban Agriculture Platform (GUPAP), ha mostrado su determinación de seguir adelante con su trabajo en la Franja de Gaza, incluso en medio de la devastadora crisis humanitaria que enfrenta el territorio. A pesar de las circunstancias adversas, su enfoque se centra en fortalecer la agricultura local para que las familias puedan volver a alimentarse y recuperar su autonomía alimentaria.
Apoyo a la agricultura local
“El alto el fuego nos proporciona más energía y poder para seguir ampliando nuestros servicios y alcanzar a más agricultores familiares urbanos y pequeñas empresas dirigidas por mujeres”, señala Sourani en una conversación desde Abu Dabi. El restaurado acceso a los insumos agrícolas es vital para reactivar la producción y contrarrestar la escasez de alimentos en Gaza. Él manifiesta que esta nueva ola de esperanza puede marcar la diferencia en la vida de muchas personas en la región afectada.
Al recibir a finales de 2023 el Premio de Sostenibilidad Zayed, que incluye un millón de dólares para ser distribuidos en tres años, Sourani ha asegurado que el reconocimiento le permitirá seguir su misión sin desmayar ante los retos que enfrenta. Este premio no solo simboliza apoyo financiero, sino que también valida el trabajo de GUPAP en la promoción de la agricultura sostenible en condiciones complicadas.
Impacto devastador del conflicto
La situación en Gaza es alarmante. La guerra ha devastado el sistema agrícola, causando daños que superan los 629 millones de dólares. Datos recientes indican que el 95 % de las tierras de cultivo se encuentra seriamente afectado, y casi el 70 % de las tierras de cultivo han sido destruidas, lo que pone en crisis la capacidad de producción local. Esta devastación ha dejado a muchas familias en la cuerda floja, donde la agricultura era su principal fuente de ingresos y sustento.
Antes del 7 de octubre de 2023, un cuarto de la población de Gaza dependía de la agricultura familiar, un sector mayoritariamente compuesto por mujeres. A pesar de la adversidad, esas mujeres han demostrado una notable resiliencia, cultivando alimentos en espacios limitados, como azoteas y pequeñas parcelas dentro de sus hogares, demostrando así que la necesidad agudiza el ingenio.
Resiliencia de las mujeres agricultoras
El papel de las mujeres en la agricultura familiar urbana y periurbana ha sido crucial. “Nuestra organización depende de la participación activa de los agricultores familiares urbanos, especialmente de las mujeres”, destaca Sourani. La realidad es que las mujeres gazatíes se han convertido en líderes de la producción agrícola local, enfrentando cada día las dificultades impuestas por la guerra.
«A pesar de que la situación es muy dramática, cientos de familias palestinas, en especial aquellas formadas por mujeres, lograron producir ciertos alimentos para subsistir. Esto representa una gran lucha y resistencia», añade, reflejando la fuerza y determinación de la comunidad agrícola en Gaza.
Visión para la reconstrucción
Sourani no solo se preocupa por la situación presente. Su visión se extiende hacia el futuro, donde espera que al final de los tres años del premio, se logre alcanzar a 1.200 mujeres para apoyarlas en su camino hacia la resiliencia y la recuperación de sus capacidades productivas. Estar afuera de Gaza no le impide seguir involucrándose activamente en la planificación de la recuperación y reconstrucción del sector agrícola tan pronto como sea viable.
Las conversaciones para involucrar a su organización en estas labores de reconstrucción son una prioridad. Su compromiso es claro: «Estamos preparados para esto», dijo con firmeza durante una de sus intervenciones. A medida que se avanza en el periodo de alto el fuego, la iniciativa de GUPAP se vuelve más pertinente que nunca y representa un rayo de esperanza para una comunidad que ha estado luchando por su sustento.
La agricultura en Gaza se presenta como un área fundamental no solo para garantizar la seguridad alimentaria, sino también para reconstruir el tejido social de la región. A través de estas acciones, se empieza a atisbar un futuro donde la resiliencia y la sostenibilidad puedan brindar una nueva perspectiva para las familias gazatíes. La historia de Ahmed Sourani y su equipo es, sin duda, un relato de superación que nos recuerda la importancia de la agricultura en la vida de las comunidades. La atención y apoyo hacia estos esfuerzos pueden ser el catalizador para un cambio real y significativo en la región.