El sector agroalimentario se encuentra en medio de un intenso pulso comercial entre las grandes potencias. Si bien las guerras comerciales generan inquietud y frenan la inversión, este contexto también puede abrir nuevas puertas. Expertos han señalado que, a largo plazo, las empresas españolas deben explorar alternativas comerciales fuera del tradicional destino estadounidense, lo que incluye mirar hacia mercados en China y América Latina.
Valor de EEUU
Estados Unidos se posiciona como el primer destino fuera de Europa para los alimentos y bebidas españoles, alcanzando ventas que superan los 3.500 millones de euros. Este volumen es significativo, dado que un tercio de estas exportaciones proviene del aceite de oliva, consolidando así a EEUU como el séptimo socio comercial de España, un mercado muy atractivo por su desarrollo y el poder adquisitivo de sus consumidores.
Sin embargo, las amenazas arancelarias anunciadas por la administración de Donald Trump han generado alarma entre las patronales del sector, como la FEV, que agrupa a los productores de vino. Estas organizaciones exigen negociaciones para evitar que tales medidas efectivamente se implementen en abril, lo que podría afectar gravemente a la industria.
La oportunidad del pulso EEUU-China
La respuesta de China a los aranceles de Estados Unidos presenta una posible oportunidad para las exportaciones españolas. Giuseppe Aloisio, director general de la patronal de la industria cárnica española (Anice), considera esta dinámica como una «partida de ping-pong» que podría beneficiar a España en el ámbito cárnico.
Desde 2021, España logró abrirse un nicho en el mercado chino, siendo un proveedor clave de carne de cerdo en un momento en que la oferta china se vio afectada por la peste porcina. Aunque el liderazgo español en este sector ha disminuido, el interés de China por diversificar sus importaciones puede significar una ventaja competitiva para el cerdo español.
En 2024, el mercado chino fue el principal destino en volumen de las ventas de porcino español, con exportaciones que superaron los 1.066 millones de euros, a pesar de una caída del 10% anual. Actualmente, con la presión que enfrenta la carne estadounidense y brasileña, España tiene la oportunidad de reposicionar su oferta en este lucrativo mercado.
Un mapa al margen de EEUU
Raymond Torres, director de Coyuntura de la fundación Cajas de Ahorro, Funcas, distingue entre los impactos directos e indirectos de los aranceles en la economía, destacando su incidencia negativa en la inversión empresarial, especialmente en el sector agroalimentario. Esto pone de relieve la necesidad de que la UE explore nuevas relaciones comerciales con mercados como China, Australia y América Latina, en particular con el Mercosur.
A pesar de que la UE y EEUU comparten ciertos estándares en exigencias ambientales, la búsqueda de alternativas en la economía global es crucial. Torres argumenta que, si Washington continúa con su política de aranceles, se llevará a cabo una reorganización del comercio internacional, lo que podría significar una gran oportunidad para que otros actores no estadounidenses fortalezcan sus posiciones en el mercado global.
Un sector en constante cambio
Los importadores también sienten los efectos de esta guerra comercial. Por ejemplo, en el caso de la soja, temen que las represalias europeas afecten gravemente a la producción local de piensos, comprometiendo la cadena de suministro. La incertidumbre ronda a aquellos que dependen de estas materias primas y su disponibilidad en el mercado.
En este clima volátil, las empresas deben innovar y adaptarse a un panorama en constante evolución. La diversificación de mercados no sólo es necesaria, sino que se convierte en un imperativo estratégico para asegurar la estabilidad y el crecimiento futuro del sector agroalimentario en España.
La búsqueda de nuevos horizontes es una pregunta fundamental en la agenda de los productores españoles; en un entorno comercial tan incierto, la resiliencia y la adaptabilidad serán los pilares que sostengan a la industria agroalimentaria en los tiempos venideros. Con cada desafío también surge la oportunidad de explorar nuevos caminos, invitando a todos los actores del sector a visualizar el futuro con una perspectiva más amplia.
