Glovo instaría a sus socios a despedir a sus repartidores propios, según Just Eat

El conflicto entre Just Eat y Glovo ha alcanzado los tribunales, evidenciando una batalla significativa por la competencia en el mercado de la entrega a domicilio. La firma Just Eat España ha presentado una demanda en el juzgado de lo mercantil número 2 de Barcelona, reclamando 295 millones de euros a Glovo, acusándola de competencia desleal. La controversia se ha desatado en torno a la estrategia de Glovo, que ha instado a los restaurantes a prescindir de sus repartidores tradicionales, lo que ha generado inquietud en el ámbito emprendedor.

La estrategia de Glovo

Durante el juicio, el director general de Just Eat España, Íñigo Barea, reveló que Glovo envió comunicaciones a sus clientes, sugiriendo que asumieran las entregas de sus productos directamente, lo que ha llevado a algunos restaurantes a despedir a su flota de repartidores. “Si yo puedo darle el reparto, se lo doy, asumiendo una pérdida, porque mis costes son muy superiores”, afirmó Barea.

Esto ha puesto a Just Eat en una situación desventajosa, ya que su modelo de negocio se basa en operar con su propia flota de reparto, o subcontratar a trabajadores con un contrato laboral. “La necesidad de pagar por el tiempo muerto, los costes de las horas sindicales y la remuneración nocturna suponen un obstáculo considerable”, destacó el ejecutivo.

Consecuencias para el mercado

Glovo, con sede en Barcelona y propiedad de Delivery Hero de Alemania, ha optado por una estrategia económica que le ha permitido ahorrar más de 645 millones de euros en costes al recurrir a falsos autónomos. Esto les ha brindado una ventaja competitiva notable frente a Just Eat, que debe lidiar con todos los costos laborales. Así, la gigante de la entrega a domicilio ha podido ser más agresiva en la atracción de restaurantes y clientes.

Además, Barea señaló que, a diferencia de Glovo, cuando Just Eat decide retirarse de una zona poco rentable, tiene que aplicar un ERE, lo que conlleva dificultades económicas para la compañía. “Con el modelo de autónomos es más fácil adaptarse”, aseguró, poniendo en relieve la complejidad del sistema laboral en el que opera Just Eat.

El impacto en los restaurantes

La presión que ejerce Glovo sobre los restaurantes es significativa. Un responsable de una cadena de restaurantes asiáticos mencionó en el juicio que Glovo desincentivó la retención de su propia flota de repartidores. “Llegó una notificación donde nos informaban de que en un plazo corto de tiempo ya no se podría repartir la demanda generada por Glovo con repartidores que no fuesen de Glovo”, comentó el testigo.

Este tipo de contratos de exclusividad y las exigencias de Glovo complican la situación para otros actores del sector, impidiendo que empresas como Just Eat puedan competir en igualdad de condiciones. “Estos gastos son inasumibles para nosotros”, confesó Barea, haciendo hincapié en las dificultades que enfrenta su compañía frente al modelo más agresivo de su competidor.

Reflexiones sobre la competencia justa

El juicio que se desarrolla en Barcelona pone en tela de juicio las prácticas comerciales en el sector de la entrega a domicilio. ¿Qué significa la competencia justa en un mercado tan saturado y competitivo? Mientras Just Eat lucha por mantener su modelo basado en la contratación de empleados, Glovo continúa expandiendo su influencia a costa de una estrategia de costes bajos. La situación plantea preguntas difíciles sobre la sostenibilidad y el futuro de las relaciones laborales en la industria de la entrega a domicilio.

A medida que se avanza en el juicio, queda claro que esta batalla no solo afecta a las empresas involucradas, sino también a los restaurantes y, en última instancia, a los consumidores. ¿Estamos ante un cambio de paradigma en la forma en que se gestionan las entregas a domicilio? Te invitamos a seguir explorando este debate en curso que tiene el potencial de redefinir el sector en los próximos años.

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