La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha otorgado a los regantes de la cuenca una dotación de 6.000 metros cúbicos por hectárea tras años de restricciones desde 2019. Con los embalses al 87% de su capacidad, cifras que no se observaban desde 2013, se restablece la normalidad para esta campaña de riego. La presidenta de la CHG, Gloria María Martín Valcarcel, indicó que, gracias a la situación actual, se prevé una dotación similar para el próximo año.
Nuevos desembalses para la campaña de riego
En una reunión de la comisión de desembalse, se aprobó un desembalse de 1.200 hectómetros cúbicos para la presente campaña. Además, se ha reservado 50 hectómetros cúbicos para utilizar a partir de octubre, dependiendo de las condiciones climáticas, mientras que se autorizan 396 hectómetros cúbicos adicionales para los cultivos de arroz y 67 hectómetros cúbicos para riegos extraordinarios.
Pedro Parias, secretario general de la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua), expresó la satisfacción del sector por la recuperación de la normalidad. También anunció que se realizará un llamamiento al uso «eficiente y responsable» de los recursos hídricos, ya que la gestión sostenible es esencial para enfrentar futuros desafíos.
Evolución de las dotaciones hídricas
La evolución de las dotaciones para riego en la cuenca ha sido notable. Según los datos de Feragua, en 2018, la dotación fue de 5.000 metros cúbicos por hectárea, aumentando a 5.400 en 2019. Sin embargo, se observó un drástico descenso en los siguientes años: en 2020 se registró 4.860, y en 2021 cayó a 2.800. Las restricciones se intensificaron en 2022 y 2023, con dotaciones de 1.750 y 700 metros cúbicos respectivamente, lo que obligó a muchos arroceros a optar por no sembrar. La recuperación comenzó en 2024 con 4.000 metros cúbicos y continuó hasta alcanzar 5.500 en 2025.
La situación hídrica actual refleja una mejora significativa, pero la comunidad agrícola sigue alerta ante la volatilidad del clima y la necesidad de una gestión integral de los recursos. Se espera que esta recuperación sirva de impulso para el desarrollo agrícola sostenible en la región.
