Aumento del 3 % en hurtos comerciales en 2023: foco en vinos y aceites

En el 27º Congreso Aecoc de prevención de la pérdida, se presentó un barómetro del hurto comercial que revela datos preocupantes sobre el impacto de los hurtos en el sector de la distribución. Según la experta de la consultora NIQ, María José González, la pérdida desconocida se traduce en un 0,74 % de la facturación de las empresas encuestadas. Sin duda, estos números reflejan un fenómeno que no puede ser ignorado.

Aumento de los hurtos en la industria alimentaria

Los hurtos en los comercios han escalado un 3 % anual en 2023, afectando especialmente a productos como vinos y aceites. Esta cifra se extrae de un estudio presentado en un congreso de la patronal de fabricantes y distribuidores de gran consumo Aecoc. Alejandro Sánchez, director de servicios de comercio electrónico y prevención de la pérdida en la misma organización, ha resaltado que el año pasado se sumaron alrededor de 660.000 actos delictivos, todavía a distancia de los 700.000 registrados en 2019.

Este crecimiento en los robos se ha traducido en una percepción alarmante: el 81 % de las compañías encuestadas considera que los hurtos externos han aumentado respecto al año anterior. Más de la mitad de estos hurtos son atribuidos a bandas organizadas, indicando la complejidad del problema.

Expectativas para el primer semestre de 2024

Sin embargo, la situación parece estar cambiando en el primer semestre de 2024, donde se ha observado una ligera reducción del 1 % en el número de hurtos. Este dato fue compartido por Sánchez, quien también destacó que las reformas penales destinadas a prevenir estos delitos “no han supuesto grandes cambios”. La pérdida desconocida se ha vuelto crítica en un entorno en el que los márgenes en la distribución están cada vez más ajustados.

Específicamente en el ámbito de la alimentación, los productos que más se hurtan son, según el 92 % de los encuestados: vinos, licores, embutidos, conservas, aceites y quesos. El 88 % considera que el aceite es el producto cuyo hurto ha incrementado más, en un contexto de precios elevados del aceite de oliva.

Medidas de seguridad adoptadas por empresas

Frente a esta crisis, las empresas están tomando cartas en el asunto y adoptando diversas medidas de seguridad. Entre ellas destacan cámaras de videovigilancia, sistemas antihurtos y análisis de datos para intentar frenar este fenómeno. De hecho, dos de cada tres empresarios encuestados creen que la inteligencia artificial se desarrollará en los próximos meses, buscando adaptarse a un entorno donde los hurtos son cada vez más agresivos.

Sin embargo, es fundamental considerar las limitaciones legales que existen en la Unión Europea, donde se prohíbe el uso de la inteligencia artificial para prever riesgos basados en perfiles o características personales. Esto plantea un dilema, ya que aunque las herramientas tecnológicas pueden ofrecer soluciones, sus aplicaciones están restringidas por normas que buscan proteger derechos individuales.

Consecuencias en el comercio electrónico

Además de los hurtos físicos, Alejandro Sánchez ha indicado un alarmante aumento de los delitos de ciberseguridad, justo cuando el comercio electrónico está en pleno auge. La cuota de comercio electrónico en el gran consumo ha crecido del 2,6 % al 2,8 % en el último año, lo que abre una nueva vía para el delito y para la preocupación de las empresas sobre cómo proteger sus activos en un entorno digital.

El papel de la formación y la conciencia empresarial

En este contexto, Aecoc ha elaborado una guía para que las empresas comprendan mejor el procedimiento para denunciar los hurtos, buscando mejorar la eficacia en su persecución penal. La formación y la concienciación sobre la seguridad son cruciales para que las compañías no solo entiendan el daño económico que puede causar el hurto, sino también cómo mitigarlo mediante estrategias adecuadas.

Con un panorama lleno de desafíos, la industria debe adaptarse a un mundo cambiante y aprender a gestionar no solo el riesgo físico, sino también el digital; mientras se enfrenta a la creciente amenaza que supone el hurto. Este fenómeno invita a reflexionar sobre las medidas que se deben implementar no solo para garantizar la seguridad, sino también para cuidar la integridad del comercio en su conjunto. La capacidad de innovar en estrategias de prevención y en la adaptación tecnológica será clave para el futuro de la distribución y su competitividad en el mercado actual.

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