Durante el III Encuentro Internacional Renowagro, que se celebra en Sevilla, diversos expertos del sector agroalimentario han destacado la importancia de aplicar tecnologías en los cultivos agrícolas. Este evento, organizado por Fertinagro Biotech y sus Cátedras Universitarias, se centra en el lema ‘Recursos renovables para la sostenibilidad del sector agroalimentario’. En este contexto, Marcos Caballero, director de Desarrollo de Fertinagro Biotec, ha afirmado que es “imprescindible” que esas tecnologías sean “asequibles para el usuario”.
La importancia de la asequibilidad en la tecnología agrícola
Caballero ha enfatizado que las tecnologías deben ser accesibles para los agricultores, con el objetivo de aumentar su rentabilidad. Al final del día, la verdadera medida del éxito es que los agricultores puedan ver el impacto positivo de estas innovaciones en su trabajo diario. “Es fundamental poder extender y democratizar esas tecnologías”, ha subrayado.
El director técnico de la Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA), Fabián Varas, ha complementado esta idea al señalar que los consumidores son cada vez más exigentes, lo que demanda un mayor nivel de innovación en los productos y servicios agrícolas. Esto implica que el sector necesita adaptarse a estos cambios de expectativas para satisfacer las necesidades de los consumidores contemporáneos y asegurar un entorno de sostenibilidad medioambiental.
Un foco de transferencia de conocimientos
Ana García Rández, directora de la Finca Sinyent de AVA-Asaja, ha aportado su perspectiva sobre la importancia de su espacio de trabajo como un centro innovador. Este lugar no solo debe ser un filtro de tecnología, sino un foco de transferencia de las mejores técnicas agronómicas disponibles, donde la formación y la motivación por la agricultura sean primordiales.
José Luis Llerena, director del Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario (CTAEX), ha añadido que la actual situación es “decisiva para la humanidad”, teniendo en cuenta el aumento exponencial de la población. Esta realidad implica que el sector agroalimentario debe comprometerse a ofrecer alimentos que sean sanos, seguros, sostenibles y asequibles.
En esta misma línea, Miguel Ángel Doménech Ruiz, del Área de Alimentación y Salud de Fundación Grupo Cajamar, ha compartido su experiencia en los centros experimentales de la fundación, donde se apoyan diversas líneas estratégicas dentro de la industria agroalimentaria, abarcando desde la horticultura intensiva hasta la fruticultura.
La experiencia de varias autonomías
La jornada de tarde estuvo marcada por el debate sobre ‘El rol de los centros autonómicos en los retos agroalimentarios’, moderado por Marta Bosquet, directora del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa). Bosquet ha resaltado la relevancia de la investigación realizada por los diversos centros en cada comunidad, destacando la necesidad de colaboración entre regiones.
Josep Usall i Rodié, director general del IRTA en Cataluña, ha discutido los esfuerzos para trabajar en la “intensificación sostenible de la producción”, así como la conexión entre la sanidad vegetal y animal con la salud humana. Esta interdependencia es crucial en la planificación de futuras estrategias agroalimentarias.
José Blasco Ivars, director del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (Ivia), ha señalado la importancia de enfrentar emergencias diarias en el sector, como el control de plagas que afectan a cultivos fundamentales como el caqui y los cítricos. Rafael Sáez González, director del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León, ha subrayado la necesidad de gestionar los recursos hídricos y promover productos de calidad, añadiendo que existe un gran entusiasmo por las marcas autonómicas como Tierra de Sabor.
Con el futuro de la agricultura interconectado con la tecnología y la sostenibilidad, la jornada ha dejado entrever que la clave estará en la colaboración entre productores, investigadores y consumidores. Este desafío no solo requiere innovación, sino también un compromiso conjunto para lograr un sector agroalimentario que responda a las expectativas de una población creciente y consciente de sus elecciones alimentarias. Sin duda, la aventura agroalimentaria continuará evolucionando y merece nuestra atención constante.
