El sector hortofrutícola ha cerrado el año con un balance positivo en cuanto a producción y ventas, aunque no sin desafíos. A pesar de las mejoras en campañas destacadas como la de la fruta de pepita y la fruta de hueso, las amenazas de plagas continúan afectando a cultivos clave como el pimiento. Este año ha sido un claro reflejo de las tensiones que enfrenta este sector vital.
Mejora en cultivos específicos
Uno de los aspectos más destacados del año ha sido la mejora en la producción de la fruta de pepita, que alcanzó un volumen de 815.710 toneladas, lo que representa un incremento del 9,5 % respecto al año anterior. Sin embargo, al comparar esta cifra con la media de los últimos cinco años, la producción ha mostrado una caída del 7 %. Entre las frutas de pepita, la manzana de sidra ha liderado el crecimiento con un notable 51,7 % de aumento.
Asimismo, la fruta de hueso ha registrado un crecimiento del 2 % en producción con respecto a la campaña anterior, alcanzando un 7 % si se considera el promedio de los últimos cinco años. El albaricoque se ha destacado con un 41 % de incremento, mientras que la producción de cerezas ha crecido un 31 %. No obstante, cultivos como el melocotón, la nectarina y la ciruela han visto descensos en sus cifras de producción.
Impacto del comercio exterior
El comercio exterior del sector hortofrutícola también ha mostrado signos positivos, con una evolución "positiva" durante 2024. Se estima que el sector podría experimentar un incremento del 8 % en volumen y del 6 % en valor en las ventas internacionales, comparado con el mismo periodo del año anterior. La Unión Europea continúa siendo el principal destino geográfico para estas exportaciones.
Sin embargo, el director de la federación de productores y exportaciones hortofrutícolas, José María Pozancos, ha alertado sobre el riesgo de un aumento en las producciones de la UE debido a los cambios climáticos que han llevado a inviernos más suaves en países como Francia, Bélgica y Portugal.
Desafíos en el sector
A pesar de los resultados alentadores en general, el año no ha estado exento de dificultades. Andrés Góngora, responsable del sector de frutas y hortalizas de COAG, describe este año como "muy largo" y lleno de "inestabilidad". Ha destacado que, si bien los primeros meses del año se caracterizaron por buenos precios, la situación cambió debido a una serie de plagas que afectaron cultivos cruciales.
Particularmente, la campaña del pimiento se vio gravemente afectada por la plaga del trips, mientras que el tomate padeció el virus rugoso. Esto llevó a muchos productores a retirar del mercado las segundas categorías del pepino largo y a enfrentar caídas en la producción de melón y sandía.
Perspectivas futuras
Con la mirada puesta en el 2025, los exportadores y productores abandonan el 2024 con cierto escepticismo, especialmente después del cierre del acuerdo de comercio con Mercosur. Pozancos ha criticado este acuerdo, enfatizando que se reducirán los derechos arancelarios, lo que podría representar un desafío adicional en un contexto ya complicado.
Este conjunto de factores nos deja reflexionando sobre el futuro del sector hortofrutícola. A medida que se cierran ciclos y se establecen nuevas estrategias, es crucial tener en cuenta cómo las condiciones climáticas, las plagas y los acuerdos comerciales influirán en la producción y comercialización de estos insumos vitales. Las decisiones que se tomen ahora no solo impactarán a los productores, sino que también afectarán la disponibilidad de estos productos en nuestras mesas.
