El sector veterinario ha expresado su descontento en las últimas semanas, afirmando que «la gota que ha colmado el vaso» ha sido la exigencia de registrar cada antibiótico dispensado a las mascotas a través de la herramienta telemática PresVet, con un plazo estipulado para enero de 2025. Este cambio normativo ha llevado a que muchos profesionales vean esta medida, exigida por el Ministerio de Agricultura, como un obstáculo en su capacidad para atender a sus pacientes.
La posición del ministerio sobre el reglamento
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha reafirmado su postura, indicando que derogar el decreto sobre la prescripción de medicamentos veterinarios, tal y como solicita el sector, “no conduce a nada”. Según el ministerio, esta norma se basa en la transposición de una regulación comunitaria que permanecería en vigor aun si se decidiera su derogación. En una reciente entrevista con Efeagro, el director general de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal, Valentín Almansa, abordó estos puntos y mostró su disposición a continuar el diálogo con los profesionales del sector veterinario.
PresVet y la adaptación del sector veterinario
Almansa subrayó que el verdadero problema radica en cómo se están prescribiendo y utilizando los antibióticos. En este contexto, la herramienta PresVet se presenta no solo como un requisito, sino como una solución para estructurar mejor la dispensación de medicamentos veterinarios. Hasta la fecha, se han registrado más de 12.000 veterinarios en PresVet y se contabilizan 374.000 prescripciones, según datos proporcionados por el ministerio. Esto refleja una rápida adopción de la herramienta, con un 80 % de los veterinarios ya automatizando su uso.
Además, el director ha destacado que el primer año de implementación de PresVet será clave para que los profesionales se familiaricen con el sistema, permitiendo acumular información valiosa que puede ayudar a resolver los problemas prácticos que surjan. Almansa es firme al decir que el empleo de antibióticos humanos en mascotas es un recurso de último recurso que debe justificarse debidamente.
Preocupaciones sobre la urgencia en la prescripción
Una de las críticas más relevantes proviene de la plataforma VetsUnidos, que sostiene que PresVet limita la capacidad de los veterinarios para tomar decisiones rápidas sobre la prescripción de antimicrobianos en situaciones críticas. Almansa ha respondido afirmando que un veterinario tiene la autoridad para prescribir un antibiótico en caso de una urgencia severa, siempre que luego se realice un antibiograma para confirmar que no existen alternativas viables.
Este debate pone sobre la mesa una preocupación más amplia sobre cómo se equilibran los criterios del prospecto con el juicio clínico. Según el director, la normativa exige que el primer antibiótico prescripto sea el legalmente autorizado, aunque el veterinario puede ajustar su elección de acuerdo a su propio criterio técnico y científico.
Analizando los problemas de dispensación
Otro punto abordado por Almansa trata sobre la crítica que argumenta que PresVet obliga a recetar envases que podrían generar sobrantes. El director ha indicado que la Administración está evaluando todos los casos potenciales que pueden llevar a esta situación con el fin de proporcionar soluciones adecuadas. Esta respuesta apunta a la sensibilidad del ministerio respecto a las preocupaciones del sector y su voluntad de colaborar.
Asimismo, Almansa mencionó que se está trabajando en la reducción de las sanciones relacionadas con fallos en la comunicación a PresVet, bajando su gravedad de «grave» a «leve» o incluso apercibimientos. Este cambio es una respuesta a las quejas de los veterinarios sobre la posible severidad de multas impuestas en este contexto. A pesar de las revisiones, el ministerio asegura que no se ha sancionado a ningún profesional hasta la fecha por estos motivos.
El camino hacia un diálogo abierto
El director general concluyó su intervención resaltando su compromiso con el sector veterinario, asegurando que ha estado en contacto a través de comunicaciones y reuniones presenciales con los interesados. Su disposición a un diálogo continuo es clave para estabilizar la relación entre la Administración y los veterinarios, reconociendo la importancia de la colaboración en temas de salud pública y bienestar animal.
A medida que el sector veterinario navega estos nuevos requerimientos normativos, es esencial seguir reflexionando sobre cómo estos cambios impactan no solo a los profesionales, sino también a los animales y sus dueños. La transición hacia un sistema más regulado puede presentar desafíos, pero también abre la puerta a una atención más precisa y segura para nuestras mascotas.
