La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha lanzado una alerta sobre la situación crítica del precio del aceite de oliva en origen. Este martes, la organización presentó formalmente una denuncia ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), exigiendo una exhaustiva investigación sobre las bajas cotizaciones que afectan a las diferentes categorías de aceite de oliva.
La problemática del aceite de oliva
El aceite de oliva virgen extra (AOVE) debería tener un precio que oscile entre 5,55 y 6,14 euros el kilo para la campaña 2024/25, en contraste con los actuales 3,5 euros/kg que reciben de media los olivicultores. Este desfase, resaltado por COAG, no solo pone en riesgo la viabilidad del sector, sino que podría traducirse en unas pérdidas estimadas de 2.800 millones de euros en la presente campaña.
Miguel Padilla, secretario general de COAG, enfatizó que existe “una distorsión en los precios”, que están dos euros por debajo de lo que deberían, advirtiendo que esta situación representa una "amenaza muy grave para el sector olivarero". El descontento se hace eco del sentimiento de que los productores son los que “siempre pagan los platos rotos”.
Análisis de expertos
La denuncia de COAG se apoya en un minucioso estudio elaborado por expertos de las universidades de Jaén y Córdoba, así como del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa). Este informe revela que el precio justo del AOVE, a la luz del actual contexto de producción, debería estar fijado en 5,8 euros/l, y no en los precios radicalmente inferiores que se experimentan actualmente.
Juan Luis Ávila, responsable del sector del olivar en COAG, se refirió a la sorprendente cosecha de 1,4 millones de toneladas, que supera en un 17 % la media de los últimos diez años. Con existencias que se mantienen en 186.000 toneladas y unas salidas mensuales que se estabilizan en 125.000 toneladas, el precio en origen no debería estar por debajo de 3,6 euros/l, como ocurre hoy.
Disparidad entre productores y consumidores
Ávila lamentó que, mientras el consumidor paga alrededor de 6 euros por litro de aceite de oliva, el productor apenas alcanza los 3,5 euros/l por el virgen extra. Esta discrepancia es insostenible en el tiempo y se convierte en un conflicto evidente entre la cadena de producción y el precio al consumidor.
“Estamos hablando de un producto que influye de manera decisiva en el sistema sanitario nacional. La situación es una cuestión de Estado”, expresó Ávila aludiendo a la importancia del aceite de oliva en la dieta mediterránea y su valor cultural y económico.
El impacto en el sector olivarero
La preocupación por los precios del aceite es también una cuestión social. Solo en Andalucía, el sector olivarero cuenta con aproximadamente 140.000 perceptores de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC), lo que convierte esta situación en un tema de gran relevancia para muchos hogares. Con precios que, como se menciona, rondan los 8 euros/l en la temporada pasada, se hace evidente que el actual escenario económico no es justificable.
Por otro lado, Ávila descartó que las bajas cotizaciones en origen sean consecuencia de una previsión de buena cosecha para la campaña 2025/26, señalando que las existencias entre campañas serán similares a las del pasado octubre, donde los precios eran notablemente más altos.
La denuncia expone que "los datos de las últimas campañas no justifican la evolución actual de los precios del aceite de oliva", indicando que la caída del precio en origen no se traduce en un menor precio al consumidor. Por eso, se hace urgente abordar esta problemática y buscar soluciones para garantizar la sostenibilidad del sector.
El futuro del aceite de oliva está en juego, y la necesidad de un cambio es inminente. La interrogante que queda es: ¿podrán los productores y las instituciones encontrar el camino para equilibrar esta delicada balanza?
