El peso de los supermercados en la cesta de productos frescos ha experimentado un notable incremento este año. De los 2.098 euros que los españoles gastaron en estos artículos durante 2024, 1.200 euros se destinaron a compras en supermercados, lo que representa un fuerte 58 % de la cuota del mercado. Este dato revela un cambio significativo en los hábitos de consumo, destacando el papel preponderante que juegan estos establecimientos en la alimentación diaria de los ciudadanos.
La evolución del consumo de frescos
Según el más reciente Observatorio de Frescos de Aldi, se han hecho públicos los hallazgos de un estudio sobre los hábitos de consumo en España, el cual se nutrió de las opiniones de 3.254 participantes. La carne fresca también ha visto un aumento en su popularidad, alcanzando el 13,4 % de la cesta total, lo que representa un incremento de 1,4 puntos en comparación con 2021. Destaca también el pan, que ocupa un 9,3 %, los huevos con un 5,1 %, y la charcutería, que se sitúa en un 4,7 %.
No obstante, el pescado y marisco frescos han tenido un comportamiento a la baja, reduciendo su representación en un 6,5 % desde 2021, ahora situándose en un 4,4 %. Aunque el número de compras de productos frescos se mantiene estable, el volumen de cada compra ha disminuido en un 9 % en los últimos tres años, alcanzando un promedio de 3 kilogramos por compra.
Frecuencia y hábitos de compra
Los datos indican que los españoles realizan compras de frescos unas tres o cuatro veces por semana, sumando aproximadamente 190 compras al año. Sin embargo, este es un 1,8 % menos que el año anterior. Hugo Liria, portavoz de Marketing Research Business Partner de Aldi, ha señalado: «La tendencia es estable, pero no tanto como parece”, refiriéndose al descenso general del volumen de compra de frescos.
El precio se ha convertido en un factor clave durante el proceso de compra. De hecho, el estudio revela que el 90 % de los consumidores considera que el precio es determinante a la hora de adquirir productos frescos. Dados los tiempos económicos actuales, más de la mitad de los españoles han ajustado sus hábitos de consumo en los últimos años, buscando alternativas más asequibles. Esto ha llevado a que tres de cada cuatro hayan cambiado sus rutinas por motivos económicos.
Consumo diferenciado por comunidades autónomas
El informe también destaca variaciones en el gasto en productos frescos dependiendo de la región. El País Vasco se posiciona como la comunidad que más invierte en estos artículos, con un gasto promedio de 2.608 euros. Le siguen Galicia con 2.241 euros, mientras que Andalucía y Canarias se encuentran al final de la lista, con gastos de 1.935 y 1.680 euros, respectivamente.
Los hábitos de consumo de frescos también varían notablemente entre regiones. Por ejemplo, en Galicia, el pescado y marisco son los productos más preferidos, mientras que los catalanes se inclinan más por la charcutería y las frutas y verduras. En Castilla y León, los productos más consumidos son el pan y la carne fresca.
Una mirada al futuro de Aldi
La directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de Aldi España, Silvia Segarra, expresó que la empresa tiene planes ambiciosos de crecimiento para este año, con alrededor de 140 aperturas de tiendas programadas en los próximos tres años. “Mantenemos un buen ritmo”, aseguró, destacando que la estrategia del mercado de la compañía está centrada en la oferta de productos a precios competitivos.
Esta proyección parece estar en línea con el crecimiento del interés de los consumidores hacia los precios asequibles. En promedio, Aldi asegura que sus productos frescos son un 12,5 % más económicos que los de otros competidores, lo que permite a los consumidores ahorrar alrededor de 258 euros al año.
A medida que los hábitos de consumo de los españoles continúan evolucionando, se vuelve indispensable observar cómo seguirá modificándose la dinámica del mercado. La calidad, la frescura y el coste se han convertido en ejes fundamentales en la toma de decisiones fitosanitarias y alimentarias. Un cambio en los patrones de consumo puede tener un impacto significativo no solo en la industria alimentaria, sino también en la producción agrícola. ¿Te has preguntado cómo estos cambios influirán en los próximos años?
