La organización agraria UPA ha alertado sobre la crisis estructural que atraviesa el sector vitivinícola en España, exacerbada en 2023 por adversidades climáticas que conducen a una de las vendimias más bajas del siglo. Se estima que la cosecha de este año alcanzará apenas 34 millones de hectolitros, convirtiéndose en la segunda más escasa desde 2000, tras la de 2022, y significativamente inferior a la media de 40 a 43 millones de hectolitros.
Impacto del cambio climático en la producción vinícola
El consumo de vino a nivel mundial ha registrado una caída preocupante, y se suma a ello el efecto desastroso del cambio climático en la producción. Alejandro García-Gasco, responsable de Viñedo de UPA, destaca la «gran vulnerabilidad» del sector ante estos cambios, lo que no solo está afectando la cuantía de las vendimias, sino que también ha llevado a una disminución del stock de vino, que se sitúa en niveles alarmantemente bajos.
Las condiciones de este año comenzaron con un pronóstico favorable, gracias a la abundancia de lluvias primaverales en gran parte del país. Sin embargo, el mildiu, que ha golpeado sobre todo zonas como Andalucía y Castilla y León, y los episodios de pedrisco han deteriorado seriamente las expectativas iniciales. Las temperaturas extremas de agosto, que marcaron la mayor ola de calor en la historia reciente de España, adicionaron más presión sobre un sector ya afectado.
Desafíos económicos para los viticultores
José Manuel Delgado, técnico de Viñedo de UPA, subraya la crucial función de los viñedos como cortafuegos en la gestión de incendios, especialmente reveladora tras los sucesos devastadores en Valdeorras y Monterrey durante agosto. A pesar de estas realidades, los productores enfrentan dificultades extraordinarias para cubrir sus costos de producción.
Ignacio Huertas, secretario de Agricultura de UPA, hizo hincapié en la urgencia de desarrollar una campaña informativa destinada a las bodegas, para que estas se ajusten a la Ley de la Cadena de Suministro y no ignoren los costos de producción específicos de sus territorios. La falta de control por parte de los Gobiernos autonómicos en la aplicación de esta ley es un asunto que preocupa a UPA.
Reformas necesarias en la Política Agrícola Común
Además, la organización agraria se ha pronunciado sobre la próxima reforma de la Política Agrícola Común (PAC), pidiendo que se respete y reconozca la singularidad del sector vitivinícola. Actualmente, este cuenta con un presupuesto específico de 202 millones de euros anuales, que UPA considera fundamental para la estabilidad futura del sector.
La situación actual demanda reformas estructurales urgentes, según UPA, en un intento por garantizar un futuro viable para el vino español y sus viticultores.
