Asaja ha expresado su indignación por la renovación por vía exprés del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos, discutida esta semana en los Grupos de Diálogo Civil de la Comisión Europea sobre frutas y hortalizas y sobre aspectos internacionales. La organización agraria reclama que se frene el trámite en Bruselas por entender que el pacto genera competencia desleal para las explotaciones europeas y vulnera compromisos ambientales y sociales.
La patronal agraria llama al Parlamento Europeo a rechazar la ratificación y enmarca su postura en tres ejes: falta de transparencia en la negociación, asimetrías regulatorias que afectarían a la seguridad alimentaria y contradicciones con las resoluciones internacionales sobre el estatus del Sáhara Occidental.
Rechazo a la renovación exprés
Según Asaja, la Comisión Europea y varios Estados miembros —con mención expresa a España y Francia— han impulsado una renovación acelerada del acuerdo que no respeta los principios básicos de transparencia ni el derecho internacional. La organización sostiene que el proceso reproduce los mismos fallos que ya cuestionó la justicia comunitaria. A su juicio, se repiten los errores que llevaron al Tribunal de Justicia de la Unión Europea a anular el acuerdo anterior.
La entidad califica lo actuado en Bruselas de «ejercicio de equilibrismo político» y critica que no se haya consultado al pueblo saharaui. Además, considera «cínico» que se usen fondos europeos para modernizar regadíos e infraestructuras agrícolas en los territorios ocupados, lo que, a su entender, impulsa la producción y exportación desde esa zona con las mismas preferencias arancelarias que Marruecos.
Exigencias asimétricas y controles fronterizos
Asaja asegura que el nuevo marco no se ajusta a la realidad del comercio internacional ni incorpora obligaciones equivalentes a las que cumplen los productores europeos. Señala que el texto pasa por alto compromisos como el Acuerdo de París y el Reglamento europeo contra la deforestación, así como las exigencias medioambientales y sociales aplicables en la UE. El resultado, según la organización, es una competencia en origen con menores costes normativos que distorsiona la cadena de suministro.
Otro de los reproches se dirige a los controles en frontera. La asociación lamenta que no se prevean mejoras en la coordinación aduanera, lo que mantendría una capacidad limitada para detectar partidas tratadas con fitosanitarios prohibidos en la UE. Tampoco ve garantías laborales o de derechos sociales equiparables a las exigidas a las explotaciones europeas, algo que, en su opinión, agrava la asimetría.
Asaja alerta de que, sin controles eficaces y requisitos equivalentes, se resienten la trazabilidad y la seguridad alimentaria, y se castiga a quienes cumplen con el manejo integrado de plagas (MIP), el uso racional de insumos y la normativa comunitaria en materia de sostenibilidad.
Impacto en el arco mediterráneo
La organización subraya que el efecto sería especialmente intenso en las explotaciones hortofrutícolas de España, Portugal, Italia, Grecia y Francia, países con estructura agraria similar y fuerte peso de cultivos de regadío. Señala que estas fincas compiten directamente con importaciones de terceros países y que ya soportan costes adicionales por el cumplimiento de estándares ambientales, sociales y de seguridad alimentaria.
En este contexto, Asaja considera que la renovación del acuerdo, si mantiene las condiciones actuales, presionará precios en origen y márgenes, dificultará la planificación de campaña y pondrá en desventaja a las explotaciones que invierten en riego localizado, fertirrigación y sistemas de producción más sostenibles.
Sáhara Occidental y triangulación
La dimensión política del Sáhara Occidental atraviesa buena parte de las críticas de Asaja. La organización afirma que el pacto contradice resoluciones internacionales sobre el territorio y recuerda episodios previos en los que, según su versión, Marruecos habría triangulado productos procedentes del Sáhara para introducirlos dentro de los contingentes comerciales asignados, sorteando aranceles y normas de origen. Asaja sostiene que la propia Comisión Europea conoce estos antecedentes.
Bajo ese prisma, la entidad alerta de que la renovación, sin salvaguardas específicas, podría facilitar de nuevo la entrada de mercancías con origen desviado, con impacto directo en los contingentes y en los precios percibidos por los productores del arco mediterráneo.
Llamamiento a los eurodiputados
Asaja concluye con un mensaje dirigido a la Eurocámara: pide a los eurodiputados que rechacen «frontalmente» la ratificación del acuerdo. Reclama un marco comercial que incorpore cláusulas espejo, refuerce los controles fitosanitarios en frontera y exija estándares laborales y ambientales equivalentes para evitar desequilibrios competitivos dentro del mercado interior.
La organización insiste en que cualquier avance debe sustentarse en la transparencia, el respeto al derecho internacional y la coherencia con los objetivos climáticos de la UE, para no comprometer ni la seguridad alimentaria ni la viabilidad de las explotaciones europeas.
