Vox ha logrado un acuerdo con el PP, UPN y Sumar en el Congreso para aprobar una iniciativa que demanda al Gobierno que se oponga al acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Marruecos. Este acuerdo incluye los cultivos procedentes del Sáhara Occidental con trato arancelario preferente, lo que ha generado preocupaciones sobre la legalidad y legitimidad de la explotación de estos recursos.
La moción fue presentada por la formación liderada por Santiago Abascal tras una interpelación urgente dirigida al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. Por su parte, el PSOE y sus aliados –ERC, PNV, Bildu, Podemos, Junts, Coalición Canaria y BNG– votaron en contra de la propuesta, que abarcaba otros contenidos que también fueron rechazados.
El Parlamento exige cambios en el Acuerdo de Asociación
El Congreso ha acordado, este jueves, instar al Gobierno a que rechace la «modificación del Acuerdo de Asociación UE-Marruecos, por incluir los cultivos del Sáhara Occidental con trato arancelario preferente, en cumplimiento de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) del 4 de octubre de 2024».
A pesar del voto en contra de los partidos de izquierda, estos también han expresado su deseo de que el Gobierno se oponga al nuevo acuerdo comercial que la UE busca establecer con Marruecos, argumentando que este afecta los derechos del Sáhara Occidental. De hecho, enviaron una carta al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, manifestando su «más rotundo rechazo» a las gestiones de la Comisión Europea y Marruecos para forjar un nuevo acuerdo comercial que involucre al territorio saharaui.
Peticiones a favor del Pueblo Saharaui
La misiva, respaldada por diversos partidos que conforman el intergrupo Paz y Libertad para el Pueblo Saharaui, subraya que cualquier tratado vinculado a los recursos naturales de esta antigua colonia española debería contar con el consentimiento del pueblo saharaui. Esto se fundamenta en lo que dictó el TJUE, donde se establece que la explotación de estos recursos debe ser discutida directamente con los representantes saharauis.
Así, la presión sobre el Gobierno español para que adopte una postura clara en este ámbito se intensifica, tanto desde la derecha como desde la izquierda, lo que añade un nuevo capítulo a las tensiones políticas en torno a la cuestión del Sáhara Occidental.
