A veces la historia no va de inventar algo nuevo, sino de aguantar hasta que la escala hace el trabajo sucio. Eso es, precisamente, lo que acaba de lograr Innovafeed: la empresa francesa ha dado el salto de la fase experimental a la producción industrial a gran escala, respaldada por una ronda de 51 millones de euros. Y ojo, porque no hablamos de una prueba de laboratorio bonita para la foto, sino de una plataforma de ingredientes a base de insectos que ya está entrando en el terreno serio del negocio.
La compañía, especializada en ingredientes de mosca soldado negra para alimentación animal, comida para mascotas y agricultura, ha convertido su planta de Nesle, en el norte de Francia, en el corazón de esa nueva etapa. Donde antes había desarrollo e investigación, ahora hay una fábrica ya plenamente operativa, pensada para vender, crecer y apretar el acelerador. Hace unos años, esto sonaba casi a promesa futurista; hoy, al menos para Innovafeed, ya es una realidad industrial.
La planta ya no experimenta: produce a lo grande
La gran palanca de este cambio está en los números. Desde su anterior ronda de financiación, en 2022, Innovafeed asegura haber producido más de 15.000 toneladas de proteína y aceite en Nesle. La producción se ha multiplicado por diez y los costes, según la empresa, se han reducido siete veces. Traducido al idioma de la industria: más volumen, menos fricción y una operación bastante más afinada.
La compañía también presume de que su escala es ya tres veces mayor que la del siguiente actor más grande del mundo en este nicho. Esa comparación no es un adorno: deja claro que quien llegue tarde a industrializar este tipo de soluciones lo va a tener mucho más difícil para ponerse al nivel. En un mercado donde la escala manda, haber salido antes del laboratorio pesa mucho.
Y hay otra cifra que llama la atención: sus productos logran una reducción de entre el 70% y el 90% de las emisiones de carbono frente a ingredientes convencionales. Es uno de esos datos que explican por qué este negocio despierta interés en alimentación animal, acuicultura y también en segmentos donde la trazabilidad y la presión ambiental ya no son un tema accesorio. El mensaje es claro: la empresa quiere vender rendimiento, pero también relato ambiental.
La limpieza interna deja 60 puestos en el camino
Pero la transición a la producción industrial no llega gratis. Innovafeed ha puesto en marcha una reestructuración que recortará alrededor de 60 empleos, sobre todo en sus actividades de investigación y desarrollo zootécnico. Dos tercios de esos recortes afectarán a su histórico centro de Gouzeaucourt, mientras que el resto de funciones se concentrará en Nesle.
La lectura de fondo es bastante transparente: la etapa en la que la empresa quemaba combustible para investigar, probar y madurar su tecnología se da por cerrada. A partir de ahora, el foco pasa a ser la ejecución comercial y la optimización de lo que ya funciona. Es una decisión dura, sí, pero también bastante coherente con una compañía que ha decidido dejar de mirar el mapa y empezar a exprimir la carretera.
La empresa ha dicho que acompañará a los trabajadores afectados y que el proceso se hará en consulta con representantes del personal y con las autoridades. No ha entrado en más detalles sobre el calendario de esa reorganización, pero el mensaje interno parece cristalino: menos laboratorio, más fábrica; menos promesa, más pedido.
El dinero entra para empujar la siguiente marcha
La nueva ronda de 51 millones de euros servirá para acelerar la expansión comercial de su gama Hilucia™, invertir en equipos y procesos que permitan abrir nuevas aplicaciones y mejorar aún más la eficiencia de sus activos industriales. Entre los inversores que repiten aparecen Creadev, Temasek, ADM y Qatar Investment Authority. No es poca cosa: cuando perfiles así siguen dentro, el mercado entiende que todavía hay recorrido.
Clément Ray, cofundador y consejero delegado, ha puesto el foco en el valor funcional de los ingredientes de la compañía, sobre todo en acuicultura y comida para mascotas. Y aquí está una de las claves del asunto: ya no se trata solo de buscar proteínas alternativas, sino de demostrar que estas pueden encajar en fórmulas exigentes, con usos concretos y con una propuesta comercial que aguante la comparación con lo de siempre.
En paralelo, la validación de mercado empieza a tomar forma. NaturAlleva, una compañía del ámbito acuícola, afirma que está incorporando estos productos a escala tras años de pruebas nutricionales. En el mundo del pet food, varios fabricantes destacan su papel en formulaciones hipoalergénicas y en líneas premium. Vamos, que el insecto deja de ser curiosidad y empieza a ser ingrediente con sitio en la cesta.
Del laboratorio al mercado: aquí empieza el examen de verdad
Lo que está haciendo Innovafeed encaja con una tendencia más amplia dentro del agrifood tech: empresas que nacieron con grandes promesas científicas y que ahora se ven obligadas a demostrar que pueden operar como auténticas industriales. La parte más glamourosa ya pasó; ahora toca producir, vender y no perder eficiencia por el camino. Y ese salto, por sí solo, explica muchas reestructuraciones.
Desde Creadev, su directora de inversión en alimentación, Bénédicte Monpert, ha subrayado que la compañía cuenta ahora con un activo industrial “único” a gran escala. La frase resume bastante bien el momento: Innovafeed cree que la ventaja de haber llegado antes a la producción masiva puede convertirse en una muralla competitiva. Habrá que ver si esa muralla resiste cuando el mercado apriete de verdad.
Porque esa es la pregunta que queda flotando: no si esta tecnología tiene futuro, sino cuándo logrará consolidarse como una opción estable y rentable en el mercado. La carrera ya no es por demostrar que se puede hacer. La carrera es por quedarse con el sitio. Y ahí, la partida acaba de empezar.
