Miles de tomates maduros y blanditos listos para la aclamada Tomatina de Buñol

Ante el tan esperado último miércoles de agosto, miles de kilogramos de tomates están listos para teñir las calles de Buñol en la Tomatina. Los tomates, de tipo pera, alcanzaron ya su punto óptimo de madurez en las cámaras frigoríficas de la empresa Frutas y Verduras Massanassa, ubicada en Silla (Valencia), encargada de su cultivo.

Estos frutos de guerra, 120.000 kilos en total, fueron seleccionados minuciosamente para encontrarse «maduros y blanditos», requisito indispensable para ser lanzados durante la festividad. Almacenan en ellos el júbilo y la alegría, listos para ser explotados en una fiesta que ya cuenta con 16.000 entradas vendidas y 20 prerreservadas a 500 euros cada una para acceder a los camiones desde los que se lanzan los tomates.

Para la empresa especializada en el sector hortofrutícola, sembrar los tomates para la Tomatina supone un reto constante. Es un trabajo que exige cuidado y atención de los factores climáticos que pueden interferir en su crecimiento, como el granizo, la sequía, como sucedió el año pasado, o incluso plagas. A pesar de ello, cada año sale adelante y el resultado son millones de quilos de frutas. De hecho, la compañía vende actualmente 30 millones de kilos de fruta y verdura al año.

Para garantizar la seguridad de las personas durante la fiesta, los camiones donde se transportan los tomates cuentan con un capitán a bordo que se encarga de verificar que todos los asistentes lleven su arnés de seguridad y estén correctamente atados, así como de controlar la cantidad de tomate que se vierte en cada movimiento del camión. Otro capitán en el suelo se encarga de manejar el vehículo y supervisar que nadie resulte lesionado.

Este evento emblemático se realizará en su versión número 77, haciendo de nuevo de los tomates maduros valencianos las protagonistas de un festivo y alegre baño de color rojo, una tradición única en España que llena de vida las calles de Buñol.

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