La etiqueta NutriScore, diseñada por expertos de la Universidad de la Sorbona en 2014, se ha convertido en el centro de un reciente escándalo de transparencia a nivel europeo. Esta etiqueta tiene como objetivo clasificar los alimentos según su valor nutricional mediante un sistema de letra de la A a la E. Sin embargo, la falta de transparencia alrededor de los documentos legislativos relacionados con este sello ha levantado cuestionamientos por parte de la Oficina del Defensor del Pueblo Europeo, dirigida por Emily O’Reilly.
De acuerdo con la oficina del Defensor del Pueblo, la Comisión Europea, ente regulador de la Unión Europea, ha sido acusada de «mala administración» debido a la negativa de acceso a los documentos que regulan la legislación de la Unión Europea en torno a la información alimentaria al consumidor relativa a NutriScore. Esta queja fue presentada inicialmente en noviembre de 2023 por la organización no gubernamental «foodwatch international», alegando que Bruselas había omitido una iniciativa para implementar este tipo de etiquetas.
Los defensores del sello NutriScore argumentan que provee información valiosa que podría ayudar a los europeos a mejorar su dieta, sin embargo, sus críticos sostienen que no hay demostración científica de que el método de cálculo para establecer la información nutricional sea pertinente. La propuesta hubiera sugerido una etiqueta nutricional obligatoria, armonizada y de aplicación en toda la UE.
En una evolución preocupante de los eventos, la Oficina del Defensor del Pueblo Europeo encontró discrepancias en la justificación que la Comisión presentó para negar el acceso a los documentos en su totalidad, y cuestionó si estaba justificada. Ella instó a la Comisión a reconsiderar su posición inicial, sin embargo, la respuesta de la Comisión confirmó su decisión de no conceder acceso a los documentos, citando que la divulgación parcial o total de los documentos comprometería seriamente su proceso de toma de decisiones en curso debido a la «presión externa».
Todo esto ha llevado a un clima de descontento y falta de confianza en la labor de la Comisión, con «foodwatch international» acusándolos de falta de transparencia y cuestionándose sobre qué pretende ocultar la Comisión. Aún se espera una respuesta clara de la Comisión Europea sobre estas acusaciones, mientras tanto, la etiqueta NutriScore sigue siendo tema de discordia en el bloque europeo. Esta situación ha evidenciado la necesidad de un mayor grado de transparencia en la gestión de la UE en decisiones relacionadas con la salud alimentaria de la población. Sin duda, el escándalo en torno a NutriScore seguirá en desarrollo en los próximos meses.
