En un giro interesante del comercio mundial de productos del mar, se confirma que España ostenta el título de primer comprador global de pulpo, abarcando nada menos que un 26% del total de las importaciones mundiales de este cefalópodo. Esta noticia exhibe el significativo papel de España como pivote en el mercado global de pulpo, así como la profunda raíz de su tradición pesquera y reexportadora.
Los datos, publicados en un informe de la ONU procesado por la organización Sustainable Fisheries Partnership (SFP), posicionan a España en una situación favorablemente estratégica en el comercio de pulpo, al funcionar como un «hub» que transforma y redistribuye una considerable parte de sus importaciones a otros mercados.
Figuran como principales exportadores a nivel mundial Marruecos (21%), China (17%), Mauritania (16%) y Vietnam (7%), de acuerdo al estudio «Target 75» realizado por SFP en 2024. Sin embargo, esta clasificación puede verse alterada si se añaden los factores en la sombra, como por ejemplo la importante flota china que pesca en aguas marroquíes o mauritanas bajo banderas de estos países del norte de África.
El panorama de los importadores queda encabezado por Corea del Sur (17%), Italia (16%), Japón (11%) y Estados Unidos (9%), ubicándose estos cuatro países, junto con España, entre las naciones con mayor volumen de adquisiciones de pulpo.
La relevancia de España en este sector se manifiesta también en la reexportación del octópodo, al generar operaciones por valor de más de 500 millones de euros. Entre los principales destinos de estas ventas se encuentran Italia (33%), Estados Unidos (22%) y Portugal (20%).
La fecha del 8 de octubre, denominado Día Internacional del Pulpo, se convierte en el recordatorio anual de la relevancia socio-económica de esta pesquería. Y es que no sólo cuenta el pulpo en este sector, los calamares y las potas también tienen más importancia para flotas como la de ARVI, que ha capturado 40.000 toneladas de estas especies en el primer semestre del año, desde barcos con bandera española, en caladeros africanos y del Atlántico suroccidental.
Finalmente, es fundamental que la sostenibilidad y la conservación de estos recursos marinos se mantengan como prioridad tanto para los actores primarios en la cadena de valor, como para la hostelería y los consumidores finales, algo que SFP ha estado promoviendo en colaboración con empresas y los diversos actores de la cadena de valor del cefalópodo.
