El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore), Juan Valero, ha llamado a la acción, enfatizando que la situación hídrica de España requiere urgentemente un “Pacto Nacional del Agua”. Esta declaración se produce en el contexto de los efectos acumulativos de los años de sequía y eventos climáticos extremos, como la dana de octubre.
La necesidad de un pacto nacional
Valero destaca que el agua es un “recurso estatal” que ha estado atrapado en luchas políticas y rivalidades territoriales. “Hay que reconocer la realidad hidrológica de España”, un país marcado por su geografía montañosa y su inestabilidad climática, donde el agua de lluvia es extremadamente variable.
La situación de la reserva hídrica es actualmente favorable, con un 72,9% de capacidad total en los embalses, tras las recientes lluvias de invierno y primavera. Sin embargo, subraya que todavía existen problemas localizados en regiones como la cabecera del Guadiana, Granada y Alicante, donde las dotaciones de agua son preocupantes.
Modernización y eficiencia en el regadío
Durante los últimos 25 años, España ha conseguido modernizar sus sistemas de regadío, logrando que sean “los más eficientes de Europa”. Este esfuerzo ha permitido un ahorro significativo de más de 5.000 millones de metros cúbicos de agua para riego. La disponibilidad de agua para la agricultura ha mejorado notablemente en comparación con los últimos tres años, aunque Valero comenta que el sistema todavía debe evolucionar.
El presidente de Fenacore considera “normal” la disminución de reservas en verano, cuando las **demandas de agua** aumentan debido a las altas temperaturas. Sin embargo, también lamenta que España carezca de **embalses hiperanuales** de gran capacidad, lo que empeora la gestión del agua en períodos de sequía.
La importancia de las obras hidráulicas
“Es fundamental que el Estado ejecute los 29 nuevos embalses aprobados en enero de 2023 como parte de los planes hidrológicos del tercer ciclo de planificación”, reclama Valero, insistiendo en que la inversión en infraestructuras hidráulicas no solo es esencial para evitar inundaciones, sino que puede salvar vidas y minimizar los daños materiales generados por fenómenos climáticos extremos.
Además, destaca que construir un embalse es mucho más rentable para los presupuestos del Estado que afrontar los costes de situaciones de emergencia tras inundaciones. “La inversión puede ser alta, pero los beneficios superan con creces los costos”, subraya Valero.
Desafíos en la calidad del agua
En relación con la calidad del agua en España, Valero señala que recientes estudios han identificado problemas en ríos, acuíferos y humedales contaminados por nitratos. Sin embargo, defiende que los planes hidrológicos presentados por España en Europa reflejan un esfuerzo por mejorar esta situación.
“Evidentemente, hay muchísimo que mejorar, pero España está en una situación mucho mejor comparativamente que otros países europeos como Italia, Francia o Alemania. No debemos caer en un alarmismo innecesario, sino buscar soluciones efectivas y evitar estigmatizar al sector primario”.
Con la reciente adopción de la “Estrategia europea de la resiliencia del agua”, Valero reconoce que, por primera vez, Europa se enfrenta al desafío de las cantidades de agua disponibles. Sin embargo, advierte que la estrategia carece de un presupuesto adecuado para implementar las medidas necesarias.
En este contexto, es crucial reflexionar sobre cómo la planificación y gestión eficiente del agua pueden marcar la diferencia en un país donde la sequía se ha vuelto un problema recurrente. ¿Estamos realmente preparados para enfrentar estos retos? La respuesta podría definir el futuro hídrico de España y su capacidad para sostener el crecimiento agrícola.
