Las organizaciones de la industria y distribución de bebidas han solicitado recientemente una prórroga para la implementación del nuevo sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) en España. Esta solicitud se produce tras la presentación de la asociación que lleva su nombre, donde se advirtió sobre la "especial complejidad" del nuevo modelo.
Retos del reciclaje de envases en España
El Gobierno había anunciado su intención de dar luz verde a este sistema como una estrategia para mejorar el reciclaje de botellas de plástico de un solo uso. Sin embargo, un informe revela que en 2023 solo se había recogido el 41,3 % de estos envases, muy por debajo del 70 % estipulado en la Ley de Residuos. Esta discrepancia plantea la necesidad de revisar el enfoque actual y considerar nuevas medidas.
El presidente de la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOC), José María Bonmatí, subrayó que "es imposible" implementar el sistema SDDR en el plazo de un año exigido por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco).
Incertidumbre jurídica y falta de planificación
Bonmatí también destacó que esta prisa podría crear "inseguridad jurídica" para las empresas, las cuales aún carecen de información suficiente para organizar el nuevo modelo de reciclaje. La asociación ha hecho un llamado al Miteco para que "adecue el decreto" en respuesta a estas preocupaciones.
Beatriz Blasco, directora de la Asociación de Bebidas Refrescantes, explicó que hay tres elementos fundamentales que deben cumplirse antes de la implementación del SDDR: el diseño del sistema, la instalación de infraestructuras y la realización de pruebas técnicas. “Todo esto necesita más tiempo del que está estipulado por la Administración”, afirmó.
Implicaciones para la ciudadanía y el comercio
La puesta en marcha del modelo SDDR no solo afecta a las empresas; también involucra al consumidor. Existe preocupación sobre cómo se informará al público sobre este sistema, ya que implicará un coste adicional para la devolución de envases. “Necesitamos que el consumidor entienda que pagará un extra, y esto puede influir en su decisión de compra”, indicó Bonmatí.
Para que la iniciativa tenga éxito, se requiere una participación activa de la ciudadanía. Blasco enfatizó que las características geográficas de España, como su gran tamaño y el aumento del turismo (94 millones de visitantes anuales), otorgan una relevancia especial a la necesidad de contar con un “mayor número de puntos de retorno” y una infraestructura de distribución robusta.
Lecciones de Europa y adaptación al contexto español
El modelo SDDR ya ha demostrado su eficacia en otros países europeos, sin embargo, Bonmatí advirtió que cualquier solución implementada en España debe ser específica para el contexto local. Esto significa que será necesario colaborar con los ayuntamientos más allá de los núcleos urbanos, formando agrupaciones que aseguren una cobertura efectiva.
En términos de incentivos para la devolución de envases, se ha sugerido colocar una cifra de alrededor de 10 céntimos como motivación, aunque debe ser un incentivo y no una barrera que desanime al consumidor a participar en el proceso.
Futuro de la asociación y del sistema SDDR
La Asociación SDDR no está sola en esta iniciativa; otras organizaciones como FIAB, Asedas y Anged también se han unido a la causa. Esta colaboración sugiere un esfuerzo colectivo hacia un objetivo común: un sistema de reciclaje que no solo sea viable, sino que también impulse la sostenibilidad en el sector de bebidas en España.
La implementación del SDDR supondrá un cambio significativo en el paradigma del reciclaje para envasar y reutilizar, pero queda claro que es un camino que se debe recorrer con información, planificación y un compromiso firme de todos los actores involucrados. ¿Estamos preparados para este desafío? La reflexión está abierta y el diálogo debe continuar.
