La central agraria ARAG-ASAJA ha alertado sobre la situación crítica que atraviesan los viticultores de la DOC Rioja, ya que, a día de hoy, casi el 70% de la uva ya ha ingresado en bodega sin que sus productores hayan concretado contratos ni conozcan los precios que recibirán por su cosecha.
Según el último informe del Consejo Regulador, publicado recientemente, se han vendimiado 92.593.915 kilos de uva. No obstante, muchos viticultores se encuentran en la incertidumbre respecto a la retribución de sus esfuerzos durante la campaña. Este vacío contractual ha generado un clima de inestabilidad en un contexto en el que se han debido aplicar altos costes de fitosanitarios para combatir el ataque de mildiu, resultando en una merma de los rendimientos.
ARAG-ASAJA ha hecho un llamado a las bodegas para que asuman una mayor responsabilidad en la preservación de la DOCA Rioja. La organización advierte que si los viticultores no obtienen una rentabilidad suficiente, la Denominación también se verá afectada. La situación económica de muchos agricultores es alarmante, ya que algunos de los precios propuestos por pequeñas bodegas no permiten la sostenibilidad de sus explotaciones.
La rentabilidad se torna una quimera para los viticultores, que ya el año pasado sufrieron pérdidas significativas, superando los 2.000 euros por hectárea en viña en vaso. ARAG-ASAJA indica que la situación es insostenible y ya hay agricultores que han decidido abandonar su actividad debido a las deudas acumuladas.
Este descontento se materializó en una acción de protesta que tuvo lugar el pasado 5 de septiembre frente a Grupo Rioja y Bodegas Familiares. Allí, ARAG-ASAJA llevó a cabo la pegada de carteles con mensajes claros: ‘Sin viticultores no hay Rioja; sin rentabilidad, no habrá viticultores’, dirigiendo así un reclamo a las grandes operadoras sobre la necesidad de una actitud coherente con las dificultades del sector.
Las decisiones tomadas en el próximo pleno del Consejo Regulador, donde se votarán los Presupuestos para 2026, serán clave para el futuro de la viticultura en la región. ARAG-ASAJA espera que esta situación de desasosiego sea atendida para evitar consecuencias irreversibles para la Denominación de Origen.








