Ser un pueblo bonito, mágico y capital de turismo rural son etiquetas que buscan no solo geolocalizar, sino también promocionar destinos rurales, alejados del bullicio de las grandes ciudades y de las zonas costeras. En este contexto, el desarrollo rural y económico se erige como un objetivo común entre las diferentes comunidades que buscan poner en valor su patrimonio cultural y natural.
Las redes sociales, una ventana más para el desarrollo rural
En la era digital, el poder de las redes sociales ha demostrado ser una herramienta clave en la promoción de los destinos rurales. Por ejemplo, la comunidad de Los Pueblos Más Bonitos de España cuenta con más de 298,000 seguidores, donde cada municipio es presentado con recomendaciones de lugares imprescindibles para visitar. Esta estrategia no solo da visibilidad a estos pueblos, sino que también fomenta el interés por sus tradiciones y su entorno.
Asimismo, Los Mejores Pueblos Turísticos de la ONU han aprovechado plataformas como Twitter, Instagram y LinkedIn, acumulando más de 5,000 seguidores. Su enfoque se centra en el uso de contenido audiovisual y artículos que destacan las características únicas de cada uno de los pueblos que forman parte de su red. Por supuesto, Los Pueblos Mágicos de España siguen la misma línea, sumando más de 265,000 seguidores a quienes informan sobre la cultura e historia de estas localidades. Así, las redes sociales contribuyen a crear una relación más cercana entre estos destinos y el público nacional e internacional.
De España al mundo
Es importante mencionar que dentro del ámbito internacional, una de las etiquetas con más proyección es la de "Best Tourism Villages" (Mejores Pueblos Turísticos) de la ONU Turismo. Este reconocimiento se otorga a localidades que están comprometidas con la sostenibilidad y que destacan como destinos por sus bienes culturales y naturales. Actualmente, España se enorgullece de contar con hasta diez municipios en este prestigioso programa, incluyendo una versión "Upgrade" para aquellos pueblos que buscan aspirar a este galardón.
Desde la iniciativa de crear una asociación nacional en 2010, Los Pueblos Más Bonitos de España, el objetivo ha sido claro: promocionar pequeños municipios a través de eventos culturales y actividades de promoción, ayudando a fomentar su economía local. Hasta el momento, 122 pueblos han sido reconocidos en España, con redes que también incluyen a localidades en Francia, Italia, Bélgica y Japón.
Un destino rural anual
Cada año, la plataforma especializada en turismo rural, Escapadarural.com, designa una Capital del Turismo Rural. Para el año 2024, el honor recae en Santa Eulalia de Oscos, situada en Asturias. Este reconocimiento busca resaltar las maravillas de diferentes municipios y crear una tradición en torno al turismo rural en España. En años anteriores, localidades como Campo Lameiro (Pontevedra) y Cazorla (Jaén) también han disfrutado de este homenaje.
En su trayectoria, esta iniciativa ha tenido un impacto positivo en el desarrollo local, influyendo en el flujo turístico y la economía de los pueblos, así como en la recopilación y preservación de tradiciones culturales.
La magia de los pueblos
No menos relevante es la influencia de la Asociación de Pueblos Mágicos de España, que actualmente agrupa a 150 localidades entre la Península y las Islas Canarias. Los pueblos que forman parte de esta red deben cumplir requisitos específicos, que incluyen un entorno urbano atractivo, espacios culturales, rutas de senderismo y la celebración de fiestas tradicionales.
El municipio de Cambados en Pontevedra ha sido nombrado el Pueblo Mágico del Año 2024, siguiendo a Icod de los Vinos en Tenerife. Estos galardones celebran la riqueza cultural y natural de las localidades, contribuyendo a su atractivo turístico y a la conservación de sus tradiciones.
El panorama que presentan estos esfuerzos colaborativos es muy alentador. Las iniciativas para promover el turismo rural ponen de relieve la importancia de mantener vivas las tradiciones y de ofrecer alternativas atractivas a los viajeros que buscan escapar de la rutina de la vida urbana. A medida que continúa el desarrollo de estrategias de promoción, estos destinos tienen el potencial de convertirse en oásis culturales y económicos que enriquecen tanto a los visitantes como a las comunidades locales.
