El sector agroalimentario español experimenta un robusto crecimiento que se consolida en 2025, según el Informe Sectorial Agroalimentario de CaixaBank Research. Este estudio subraya que la contención de los costes de producción, el mejoramiento de las condiciones meteorológicas y el repunte de la demanda están favoreciendo tanto la producción como las exportaciones, que ya alcanzan niveles prepandemia.
El informe indica que la industria agroalimentaria presenta una tendencia positiva gracias a la reactivación de la producción y la dinamización del mercado laboral. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos significativos, incluidos fenómenos extremos vinculados al cambio climático y un aumento del proteccionismo comercial.
Producción en Recuperación
La recuperación en la producción agraria también se refleja en la industria de alimentación, que registró un crecimiento del 1,4% interanual en el primer semestre de 2025, acercándose nuevamente a cifras previas a la pandemia. Las exportaciones agroalimentarias, por su parte, mostraron un notable dinamismo, incrementándose en un 5% en volumen y un 5,6% en valor en el mismo periodo, superando el crecimiento general de bienes exportados.
A pesar de estos buenos resultados, el contexto económico general ha impedido que el peso del sector primario en la economía española recupere los niveles anteriores a la pandemia, manteniéndose alrededor del 2,7% frente al 3% de antes del COVID-19.
Entorno Comercial y Retos
El informe de CaixaBank Research advierte que el sector agroalimentario se sitúa ante un entorno comercial «complejo». Las nuevas barreras arancelarias en mercados como Estados Unidos y China afectan a productos clave como el aceite de oliva, los lácteos y las hortalizas. En este contexto, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur plantea oportunidades para ampliar mercados, especialmente en frutas, vino, porcino y aceite de oliva.
No obstante, también se señalan retos competitivos en áreas como la carne de vacuno y el azúcar, lo que exige a las empresas una adaptación rápida a las nuevas circunstancias del mercado global.
Un Pilar Económico y Territorial
Internamente, el sector agroalimentario sigue siendo un «pilar económico y territorial», a pesar de que su peso en el valor añadido bruto (VAB) nacional ha disminuido, pasando del 5,5% en los años 2000 al 4,9% en 2022. Las diferencias regionales son significativas, con Andalucía, Castilla y León y Catalunya liderando en aportación al sector. También se resalta la importancia del sector agroalimentario en regiones como Extremadura, La Rioja y las dos Castillas.
Finalmente, el informe señala una notable «tendencia hacia la industrialización», con un aumento del peso de la transformación alimentaria en detrimento del sector primario, especialmente en comunidades como Madrid, Catalunya y la Comunitat Valenciana.








