El sector de los hongos busca su camino hacia la profesionalización y la regulación adecuada

El sector dedicado a la recolección y comercialización de setas y trufas necesita un enfoque más unificado en España para avanzar hacia su profesionalización. Este panorama se complica debido a la escasez de legislaciones adecuadas que regulen esta actividad, fundamental para el desarrollo rural.

Una asociación con expectativas no cumplidas

El mayor esfuerzo realizado hasta la fecha fue la creación de la Asociación Interterritorial de Profesionales de la Recolección de Setas Silvestres, conocida como Seteros Profesionales. Esta iniciativa surgió a través del grupo operativo Mikogest, cuyo objetivo era mejorar la gestión y el aprovechamiento del recurso micológico, así como realzar su importancia en el entorno rural. Sin embargo, José Miguel Altelarrea, técnico del programa Micocyl en Castilla y León, ha señalado a Efeagro que, "por el momento", la asociación se encuentra inactiva. "Se creó con grandes expectativas, pero no ha obtenido la respuesta esperada por parte de los recolectores", añadió.

Este experto advierte que, a pesar de ser uno de los objetivos del grupo operativo Mikogest, la recolección micológica "ni siquiera está reconocida como actividad profesional". La profesionalización del sector se vuelve crucial, especialmente dado que cada vez más individuos se dedican a la comercialización de productos micológicos. Altelarrea insiste en la necesidad de establecer una fiscalidad adecuada y en la importancia de considerar al recolector dentro de la gestión de los terrenos.

La regulación de la recolección

Existen diversas normativas que regulan la recolección de setas en España. En particular, se resalta que no se permite recolectar para uso lucrativo en terrenos que no son de propiedad. Sin embargo, si un setero paga un alquiler o tiene una certificación específica, puede llevar a cabo esta actividad en montes privados. Esto es especialmente relevante en Castilla y León, donde ya se emiten certificados y permisos para recolectores de setas, permitiéndoles luego vender su producto. Este enfoque no solo facilita la legalidad del proceso, sino que también contribuye a la formalización del mercado micológico.

La importancia de contar con certificados se vuelve evidente. Para muchas empresas, como la mencionada por Altelarrea, es esencial que sus proveedores estén debidamente certificados. Así, se asegura que el producto que adquieren cumple con las normativas vigentes, siendo fundamental para su modelo de negocio.

La federación de empresarios de setas y trufas

Por otro lado, la federación de empresarios de setas y trufas, presidida por Josep María Serentill, ha jugado un papel relevante al agrupar a distintos actores del sector. Con unos 40 asociados, entre los que destaca su propia compañía, Laumont, que factura alrededor de 45 millones de euros anuales, esta federación busca fortalecer el papel de la industria. No obstante, Serentill se queja de la limitada ayuda que reciben del Gobierno, a pesar de que esta es "indispensable" para el sector. La federación proporciona apoyo a sus miembros en aspectos como la exportación, asesoramiento empresarial, y la búsqueda de nuevos mercados.

Las perspectivas de crecimiento son alentadoras, pero el camino hacia la consolidación del sector requiere colaboración y recursos. Cada vez son más los recolectores que buscan formalizar su actividad y acceder a un mercado donde la calidad y la regulación sean fundamentales.

Micoturismo en auge

La llegada del otoño marca también el inicio de una de las dos grandes temporadas del micoturismo en España. La popularidad de esta actividad ha crecido notablemente gracias a la divulgación por parte de asociaciones de micología y a la presencia en redes sociales. Soria, en Castilla y León, se sitúa como uno de los principales destinos para los amantes de las setas, concentrando hasta el 30 % de la actividad micoturista en la comunidad.

La Asociación de Montes de Soria ha expedido ya unas 25,000 licencias desde enero, lo que no solo ayuda a promover la recolección, sino que también beneficia el desarrollo rural, con un aumento en la ocupación de casas rurales y alojamientos en la zona. Esta tendencia se ve reflejada en las redes sociales. José Rubén Díez, conocido por su canal "Meseta Natural", enfatiza la importancia del conocimiento a la hora de recolectar setas: "El tacto y el aroma son muy importantes", dice.

La recolección de setas no es solo una actividad recreativa; es también una oportunidad económica y cultural. Con la adecuación de normativas y la creación de asociaciones que apoyen a los recolectores, el sector podría florecer aún más en el futuro. La conexión entre la naturaleza y el desarrollo sostenible puede ser la clave para desbloquear el potencial de la micología en España.

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