Noticias

Europa plantea meta climática para 2040 y analiza el impacto del consumo de carne

La Unión Europea busca reducir 90% sus emisiones CO2 en 2040

La Comisión Europea ha propuesto un ambicioso objetivo para reducir en un 90% las emisiones de CO2 para el año 2040, invitando al debate político en torno a las implicaciones de una dieta con menor consumo de huevos y carne roja. Esto se justifica debido a que las actividades agrícolas seguirán siendo emisoras significativas para 2050 si no se establecen metas específicas de mitigación después de 2030.

A pesar de las protestas de los agricultores, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, insiste en la necesidad de implicar al sector agrícola en la preparación de otro borrador para reducir el uso de plaguicidas químicos en un 50% de aquí al 2030.

El análisis presentado por la Comisión incluye tres escenarios posibles para la reducción de gases de efecto invernadero en la UE. El más optimista apunta a un recorte de «al menos un 90%» mediante el desarrollo de tecnologías como la captura de carbono y los combustibles electrónicos.

La Comisión también propone en su análisis un escenario llamado «variante LIFE», en el que se analizan los cambios en las preferencias de los consumidores y su impacto en el medio ambiente. Hablamos de opciones como utilizar los productos durante más tiempo, reparar bienes, optar por patrones de movilidad más sostenibles, ahorrar energía y cambiar a dietas más saludables y sostenibles.

En este sentido, se manejan ideas como reducir el desperdicio de alimentos y avanzar hacia dietas más saludables y sostenibles. Esto incluiría adaptaciones «del 25% hacia una dieta óptima, sostenible y saludable en 2040», y propuestas como reducir los minerales en los fertilizantes, incrementar la agricultura orgánica hasta el 25% y reservar un 10% de las superficies de cultivo a plantas silvestres.

Según la propuesta, la adopción de estos hábitos más saludables y sostenibles tendría «impactos limitados en el sector agrícola». Así, aunque se esperaría una caída en la producción de carne, actividades como la horticultura y los cultivos permanentes se beneficiarían.

La propuesta también destaca los beneficios de un consumo menor de carne roja y productos lácteos para la salud, señalando la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y obesidad. Este último punto no es algo menor, considerando que el consumo per cápita de carne en la UE ha disminuido un 2% en los últimos cinco años, y el de lácteos frescos un 6%.

Publicidad

Artículos recomendados

Últimos artículos