En el marco del juicio que enfrenta a Just Eat y Glovo, la competencia en el sector de entregas a domicilio se ha visto sacudida por acusaciones de irregularidades laborales. Este viernes, uno de los abogados de Just Eat argumentó que Glovo ha logrado su actual predominio a través de una «huida del derecho laboral», implementando una estrategia agresiva que ha perjudicado a otras empresas del sector.
Demandas y alegaciones en el juicio
Just Eat, la reconocida plataforma de entrega de alimentos, ha presentado una demanda por competencia desleal contra Glovo en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona. La compañía reclama una cifra significativa: 295 millones de euros debido al uso de falsos autónomos, un modelo que, según Just Eat, ha permitido a Glovo ahorrarse más de 645 millones de euros durante los últimos años.
Este modelo, utilizado durante casi una década, ha abierto la puerta a múltiples procesos judiciales y sanciones. Sin embargo, Glovo anunció que a partir del próximo 1 de julio implementará un sistema de contratación formal para sus repartidores.
Una estrategia agresiva de depredación
El abogado de Just Eat enfatizó que Glovo ha llevado a cabo una estrategia típica de depredación, gastando grandes sumas de dinero para aniquilar a la competencia. Afirmó que esta táctica ha otorgado a Glovo una ventaja competitiva notable, resultando en una posición de «robusta» predominancia en el mercado.
En sus declaraciones, también se refirió a las condiciones de los repartidores de Glovo, quienes, según diversos testimonios en el juicio, se enfrentan a una precariedad laboral significativa. Muchos de estos trabajadores, aunque tienen la opción de prestar servicios a otras plataformas, terminan dedicando la mayoría de su tiempo a Glovo, lo que pone en cuestión la libertad que realmente gozan.
Los problemas de un modelo laboral rígido
El fundador de Glovo, Oscar Pierre, fue mencionado durante el juicio, siendo descrito como «sincero» por su declaración sobre la rigidez del modelo laboral actual. Según el abogado de Just Eat, Pierre admite que su falta de un «modelo específico para su actividad» lo lleva a optar por no aplicar el modelo laboral convencional. «Como no tiene un modelo propio, dice: ‘no uso el modelo laboral'», enfatizó el letrado.
El panorama actual, según Just Eat, es uno de constante explotación de los repartidores, quienes están trabajando hasta diez horas diarias, con ingresos por debajo de los mil euros al mes. Ante esta situación, la defensa de Glovo respondió que los testimonios presentados son insuficientes y carecen de sustento sólido.
La respuesta de Glovo ante las acusaciones
En respuesta a las acusaciones, Glovo ha solicitado la desestimación de la demanda y pretende que Just Eat asuma las costas procesales, argumentando que su oponente busca ganar en los juzgados lo que ha perdido en el mercado. Los abogados de Glovo también han cuestionado la validez de los testimonios sobre las condiciones laborales, afirmando que se refieren a relaciones que ya no existen en la actualidad.
Además, señalaron que la mayoría de las acciones mencionadas están prescritas y que el modelo actual, que pronto cambiará a la contratación a jornada completa, solo debería considerarse parcialmente en este caso.
Con el juicio ahora en manos del tribunal, la industria de entregas a domicilio se siente más tensa que nunca. ¿Qué implicaciones tendrá esta batalla legal no solo para las empresas implicadas, sino también para los repartidores y el sector en general? Nos queda la expectativa de un fallo que podría definir el futuro del trabajo en esta modalidad en España.
