El presidente de la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), Ignacio Silva, ha expresado su preocupación por cómo la reducción de la jornada laboral podría afectar a las pequeñas y medianas empresas (pymes) en el sector. Silva hizo estas declaraciones el jueves durante la inauguración de la XII edición del "Food and Drink Summit" en Madrid, un evento que lleva el lema "Alimentamos el futuro".
La importancia de la industria alimentaria
El presidente de FIAB destacó que alimentar el futuro va mucho más allá de la simple producción de alimentos. Es un compromiso con la España rural, la producción sostenible y la garantía de abastecimiento alimentario. Es vital que la industria alimentaria cuente con un entorno estable para funcionar adecuadamente, ya que diversos eventos como la pandemia, la sequía y crisis internacionales han demostrado la fragilidad del sector.
Silva mencionó numerosos desafíos, como los vaivenes arancelarios derivados de políticas internacionales y el "exceso de regulación" que proviene de la Unión Europea. Una de las normativas que ejemplificó es la respecto al etiquetado y a la seguridad alimentaria, que, según él, afecta la productividad de las empresas.
Diálogo y consenso necesarios
En este contexto, el presidente hizo hincapié en la importancia del diálogo. La ausencia de acuerdos con las empresas sobre la reducción de la jornada laboral planteada por el Gobierno y los sindicatos puede poner en peligro a la pequeña y mediana industria. “Es fundamental que se haga con consenso para evitar riesgos mayores”, puntualizó Silva.
Adicionalmente, durante el evento, Silva aplaudió iniciativas como la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) y la simplificación de requisitos para acceder a fondos destinados a la industria. Esta proactividad es necesaria para asegurar la viabilidad del sector.
Reconocimiento a las pymes
Ana Rodríguez, secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, también estuvo presente y resaltó la dimensión internacional de la industria alimentaria española. Ella afirmó que este sector no solo genera 51.000 millones de euros en exportaciones al año, sino que también destaca por su calidad y valor en la creación de la Marca España.
La competitividad es esencial, y Rodríguez enfatizó que el sector alimentario ha logrado hacerse un hueco en el mercado americano, aún en medio de su convulsión actual. Además, el Gobierno está trabajando con las empresas para anticipar y diversificar mercados, lo que podría fortalecer aún más su posicionamiento.
Desafíos y oportunidades
A medida que el sector enfrenta una serie de retos, es crucial que las empresas no solo produzcan, sino que también establezcan conexiones con los consumidores y mercados a largo plazo. La continua evolución de las regulaciones, los cambios en las preferencias de los consumidores y la competencia internacional son factores que moldearán el futuro de la industria alimentaria.
Desde promover una producción sostenible hasta garantizar un abastecimiento constante, el futuro del sector se fragua en la capacidad de adaptación y el diálogo continuo entre todas las partes involucradas. ¿Está preparado el sector para afrontar estos desafíos? La respuesta a esta pregunta podría determinar cómo se alimentará el futuro de nuestra sociedad.
