El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado que la adhesión de España a la Comunidad Económica Europea en 1986 transformó profundamente el panorama agrícola y alimentario del país. Durante su intervención en la clausura del XXXVI Curso Superior de Estudios Europeos, celebrado en la Universidad de Córdoba, afirmó que la Política Agraria Común (PAC) ha sido el «gran motor de modernización y sostenibilidad» que ha llevado a España a convertirse en una potencia agroalimentaria a nivel europeo y mundial.
Planas subrayó que, gracias a la PAC, España ha pasado de un sector agrario «fragmentado y poco competitivo» a ser el cuarto exportador agroalimentario de la Unión Europea. Este sector alcanzará ventas al exterior por más de 75.000 millones de euros en 2024, con un saldo comercial positivo de 19.200 millones. En Andalucía, las exportaciones se han multiplicado por seis desde la integración en la comunidad europea, lo que evidencia la efectividad de las políticas europeas en fomentar el desarrollo rural, la innovación y el empleo en la región.
Defensa de una PAC robusta
El ministro defendió la importancia de mantener una PAC «fuerte y suficientemente dotada», en respuesta a los recortes presupuestarios propuestos por la Comisión Europea para el período 2028-2034. «La PAC es una política tradicional, no antigua y esencial. No podemos aceptar una PAC con menos fondos ni menos identidad», afirmó, agregando que «garantizar la alimentación es también una cuestión de seguridad».
El curso, dirigido por el Centro de Documentación Europea de la UCO, contó con la formación de un total de 97 estudiantes. El rector de la Universidad de Córdoba, Manuel Torralbo, aprovechó la ocasión para agradecer la presencia del ministro y resaltar los significativos cambios experimentados por la universidad en estos 40 años, incluyendo proyectos de investigación en el marco de Horizonte Europa y alianzas con universidades en Europa.
Reflexiones sobre el futuro europeo
Magdalena Reifs, directora del centro, instó a reflexionar sobre «qué Europa queremos para los próximos 40 años». En un contexto de cambios acelerados y desafíos tanto internos como internacionales, advirtió que «la realidad actual es la más compleja a la que se ha enfrentado el proyecto europeo en las últimas décadas».
Reifs enfatizó que el cuestionamiento del orden mundial establecido tras la II Guerra Mundial, así como un nuevo reparto de poderes, complican aún más la situación. «Los principios que han fundamentado la civilización europea parecen estar en crisis», afirmó, añadiendo que la Unión Europea cuenta con los recursos necesarios para revertir la desorientación que han causado las políticas proteccionistas, no solo económicas, sino también sociales y humanas.
