La Unió Llauradora ha expresado su inquietud por el reglamento propuesto por el Parlamento y el Consejo Europeo, que contempla un contingente arancelario de 500.000 toneladas de frutos secos (almendra, nuez, pistacho y otros) procedentes de Estados Unidos con un arancel del 0%. La organización agraria ha hecho un llamado a los eurodiputados para excluir estos productos del contingente arancelario, buscando garantizar la estabilidad del mercado y la continuidad del sector productivo mediterráneo.
Demandas de La Unió ante el Parlamento Europeo
Para abordar esta preocupante situación, La Unió ha presentado dos enmiendas en diversas reuniones en Bruselas. La primera solicitud es la exclusión de los frutos de cáscara del Anexo III, con el objetivo de proteger un sector clave para la economía y el medio rural. Asimismo, demanda que se elimine toda referencia a estos productos en el preámbulo del reglamento para asegurar claridad jurídica y coherencia legislativa.
El secretario general de La Unió, Carles Peris, alerta que esta medida representa una amenaza para la viabilidad del sector en la Comunitat Valenciana, lo que podría provocar una caída en la renta agraria y una inestabilidad en el mercado interior.
Impacto en las explotaciones familiares
Peris ha señalado que las importaciones masivas no solo perjudican a los productores locales, sino que benefician a grandes industriales que elaboran productos como el turrón, sin identificar el origen de sus ingredientes. Esto confunde al consumidor y viola los principios de transparencia en la producción alimentaria.
La organización subraya que el sector de frutos secos es crucial para la cohesión territorial y la sostenibilidad del paisaje agrícola europeo. El cumplimiento de estándares ambientales y laborales en Europa no es equiparable a las exigencias que enfrentan las importaciones de Estados Unidos, lo que genera una competencia desleal que pone en riesgo a miles de explotaciones familiares.
Preocupaciones sobre el mercado interior
La apertura de un contingente arancelario de 500.000 toneladas podría generar una sobresaturación del mercado, afectando negativamente los precios en origen, especialmente en los países mediterráneos. Historias recientes demuestran que las importaciones han crecido a un ritmo del 6% anual desde el año 2000, alcanzando cifras cercanas a las del contingente propuesto.
La Unió considera que este movimiento podría desestabilizar aún más un sector ya frágil, comprometido con la fijación de población en áreas rurales y la prevención de incendios. Un golpe comercial de tal magnitud podría resultar en el abandono rural y en la pérdida de empleo, poniendo en riesgo las metas ambientales de la Unión Europea.
La organización concluye que la desviación de la producción hacia importaciones extracomunitarias compromete los bienes públicos que se busca preservar a través de la Política Agraria Común (PAC).
