Las diferentes borrascas que han pasado por la Península Ibérica han dejado estampas por diversos puntos de la geografía española, como crecidas de ríos e incluso el desembalse de pantanos. Este fenómeno ha sido especialmente notorio en regiones como Totana y Lorca en Murcia, así como en Almería, Sevilla, Córdoba y Cádiz, donde las precipitaciones han causado inundaciones en terrenos de cultivo.
Las lluvias, un respiro en el campo
El director territorial de Andalucía de Agroseguro ha explicado que el inicio de 2025 ha traído una situación «muy favorable en cuanto a precipitaciones» en áreas que suelen sufrir de sequía. La lluvia que ha caído en estas semanas es bien recibida por el sector agrario, ya que se considera dentro de lo habitual, excepto en casos aislados de pedriscos e inundaciones.
Los cultivos que más se han beneficiado de estas lluvias son los cereales, herbáceos, viña y olivar. Así, los agricultores aprecian la mejora en las reservas hídricas que auguran una campaña de riego favorable. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que la abundancia de agua ha generado complicaciones, especialmente en la siembra.
Impacto en las infraestructuras y cultivos
Las intensas lluvias han tenido “efectos mixtos”, como lo ha señalado la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja). Por una parte, han permitido mejorar la reserva hídrica, pero también han causado problemas significativos en algunas zonas. En Zamora, por ejemplo, se han observado retrasos en la siembra, y en Segovia, inundaciones que han afectado a parcelas agrícolas.
A pesar de estas dificultades, el sector espera que las lluvias continúen en marzo y abril, lo que podría llevar a una situación de normalidad en toda España. La climatología reciente es un alivio, sobre todo en áreas donde la sequía ha sido un problema recurrente en los últimos años.
Aumentan las posibilidades de riego
En la actualidad, las cuencas deficitarias, como las de Andalucía, Cataluña y la zona del Levante, han visto un incremento en sus embalses. Esto significa que hay más opciones para riego, aunque todavía no se ha alcanzado una normalidad generalizada en estas áreas clave. El embalse de la cuenca del Segura, por ejemplo, se encuentra al 22,5 % de su capacidad, mientras que el de País Vasco alcanza un notable 95,2 %.
Esta variación en los niveles de agua es resultado directo de las mencionadas borrascas, que han aumentado la reserva hídrica hasta un 60,9 % de su capacidad total, un 5 % más que la media de la última década. Estos datos son esperanzadores para el sector agrícola, ya que aseguran la continuidad de las campañas de riego a pesar de los desafíos inmediatos.
Balance de los agricultores
Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), el análisis es similar. Las lluvias se han considerado «muy positivas», pero han forzado a los agricultores a adaptar sus labores y tratamientos en fincas. Los cultivos leñosos, especialmente en el arco mediterráneo, han agradecido este aporte de agua después de años de sequía severa.
No obstante, los efectos adversos también son visibles. En Lorca y Totana, las inundaciones han dejado pérdidas del 70 % en plantaciones de lechuga, y del 30 % en brócoli y coliflor, lo que representa daños valorados en 10 millones de euros. Además, los invernaderos de fresas y flores han sufrido serios perjuicios.
Finalmente, los agricultores miembros de la organización Unión de Uniones manifiestan que, a pesar de que las lluvias han sido muy beneficiosas, hay áreas como Ávila y Burgos donde las condiciones empiezan a ser perjudiciales. Sin embargo, resaltar que los embalses están como no se veían desde hace años, lo cual inspira confianza para las futuras campañas.
En última instancia, el balance entre las lluvias y sus efectos en el campo es complejo. Si bien muchos agricultores disfrutan de un alivio necesario, las incidencias en algunas regiones provocan un panorama mixto. Las expectativas sobre la continuidad de las precipitaciones podrían ser clave para el futuro agrícola, llevando a reflexionar sobre cómo el clima influye en la práctica diaria del campo.








