El creciente auge de tendencias en redes sociales no sólo se ve reflejado en la moda, la música o los viajes, sino también en la alimentación. Algunas prácticas, como la decoración de neveras con velas, jarrones o flores, conocida como «fridgescaping», o el consumo de leche cruda, están obviando los riesgos a la seguridad alimentaria y causando preocupación e inquietud entre los expertos de salud pública.
Antonio Valero, profesor titular del Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba (UCO), advierte de los peligros de estas modas virales que impulsan prácticas que, a primera vista pueden parecer inofensivas, pero que ignoran o desconocen los principios básicos de la seguridad alimentaria.
En entre estas tendencias destaca el «fridgescaping», al respecto, Valero apunta que colocar objetos no alimentarios dentro de la nevera impide la correcta circulación del aire, requiere más energía para alcanzar la temperatura de refrigeración óptima y puede permitir la proliferación de microorganismos. Los objetos decorativos, si no se limpian correctamente o están dañados, pueden constituir un foco de contaminación para los alimentos, representando un peligro significativo para la seguridad alimentaria.
Otra tendencia en aumento es la de cocinar alimentos congelados directamente en una sartén caliente. En este caso, aunque algunos alimentos pueden prepararse de esta manera gracias a aditivos protectores, Valero recomienda precaución, especialmente si el alimento congelado es de grandes dimensiones, ya que el calor puede no distribuirse de manera uniforme y parte del alimento podría quedar crudo.
Finalmente, el experto alerta sobre el peligro de la ingesta de alimentos crudos, especialmente aquellos susceptibles a estar contaminados. Una bacteria comúnmente asociada con la leche cruda sin hervir es la listeria monocytogenes, que puede tener efectos gravemente perjudiciales para las personas susceptibles a los efectos del patógeno. Insiste en tener en cuenta las condiciones de elaboración y conservación de los alimentos crudos antes de su consumo y restringir su ingesta a los que están acondicionados sanitariamente.
En definitiva, aunque estos movimientos pueden parecer una forma de añadir originalidad o diversión a nuestras vidas, si ignoran los estándares básicos para la seguridad alimentaria, pueden representar un riesgo para la salud de las personas.
