En el dinámico mundo de la pesca, las mujeres están empezando a abrirse paso en un sector tradicionalmente masculino. Sin embargo, todavía enfrentan desafíos significativos en su búsqueda de igualdad, incluso cuando su contribución es invaluable y se ha reconocido su creciente presencia, especialmente en las actividades de marisqueo y en roles administrativos.
Presencia femenina en el sector
Las cifras son reveladoras: las mujeres solo representan un 16,3 % de la afiliación al Régimen del Mar de la Seguridad Social, lo que se traduce en 10.028 afiliadas, de las cuales 3.401 son autónomas y 6.627 empleadas. A bordo de los barcos, la situación es aún más desalentadora, con una representación femenina que apenas llega al 6 % de las tripulaciones.
No obstante, la situación mejora en otras áreas. Según datos del Instituto Social de la Marina, en el ámbito del marisqueo, las mujeres constituyen el 60 % de la fuerza laboral. En la industria de la transformación, este número se eleva aún más: son el 100 % en las empacadoras y un 60 % en fábricas, mientras que en pescaderías alcanzan el 50 %.
Desafíos y el relevo generacional
La falta de relevos en la pesca es un asunto que preocupa a muchos en el sector. María Ángeles Cayuela, armadora y presidenta de la Asociación de Empresarios de la Pesca de Almería, señala que la escasez de trabajadores, tanto hombres como mujeres, es un problema que persiste. La necesidad de atraer a nuevas generaciones es apremiante.
Nacida en un entorno familiar vinculado al mar, Cayuela ha dedicado su vida a esta industria. Ella destaca que en Almería, las mujeres son un 30 % de los armadores y que participan activamente en diversas áreas, desde las operaciones en los barcos hasta la gestión administrativa.
La voz de las inspectoras
Las inspectoras de pesca también están haciendo oír su voz. Ludi Rueda, inspectora de pesca en Vizcaya, llegó a este trabajo casi por casualidad, pero ha encontrado su lugar en un campo donde más mujeres están reclamando sus derechos. Rueda preside la Asociación de Inspectores Pesqueros y es parte activa de un movimiento que demanda mejoras laborales para los inspectores marítimos.
Curiosamente, según Rueda, hay más mujeres que hombres entre los 170 inspectores marítimos, lo que indica un cambio en la percepción de la mujer como autoridad en el sector. Aún así, la precariedad laboral afecta notablemente a aquellas que trabajan en las conserveras o en tareas relacionadas con la descarga de productos del mar.
Más allá de las olas: las historias de las pescadoras
La historia de Rosi María García, propietaria de “Las delicias de Güela”, un negocio de pescadería y restaurante en Asturias, es un ejemplo de cómo las mujeres están marcando la diferencia en el sector. Desde pequeña, se ha sentido parte de la comunidad pesquera gracias a su familia. En su lonja, ella asegura que todas las mujeres compiten en igualdad de condiciones.
Rosi se describe como pescadera, cocinera y compradora, y siempre ha sentido que nunca ha sido excluida ni tratada de manera diferente. Asegura que hay alrededor de 12 mujeres que compran pescado en su área, lo que refleja una evolución hacia un entorno más equitativo en la lonja.
El camino hacia la igualdad
A pesar de los avances, todavía hay un largo camino por recorrer. Las profesionales del sector pesquero expresan que aunque se están logrando puestos de responsabilidad que hace una década parecían inalcanzables, las políticas y la administración aún deben adaptarse para reconocer y fomentar el liderazgo femenino.
Cayuela, en particular, hace hincapié en la necesidad de cambios drásticos en las políticas europeas que aborden no solo la remuneración adecuada sino también la representación de las mujeres en el sector. Para ella, este cambio no solo permitirá un mejor desarrollo del sector pesquero, sino que también enriquecerá la diversidad y el talento en un campo esencial para la economía.
Con cada historia de éxito, se vislumbran nuevas oportunidades y retos en el camino hacia la igualdad. En este mundo marino, las mujeres continúan navegando por aguas profundas, abriendo puertas y redefiniendo las normas, mientras el sector pesquero observa, esperanzado, su evolución. ¿Qué más sorpresas y logros traerá el futuro para estas valientes mujeres del mar?
