Negociaciones clave en Chipre por la sostenibilidad de la pesca del atún atlántico entre 80 países

Representantes de aproximadamente 80 países se han reunido en Limasol, Chipre, desde este lunes hasta el 18 de este mes, para participar en la asamblea de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (Iccat). Este evento es crucial, ya que se tratarán temas relevantes sobre las capturas de atunes y de diversas especies que son de vital interés para la flota pesquera española.

Negociaciones para el atún tropical

La negociación de Iccat se enfocará principalmente en los atunes tropicales, que son esenciales para la producción de conservas. Sin embargo, también se abordarán otros temas, como el pez espada y la tintorera, en un intento por equilibrar las diversas necesidades de las naciones costeras del Atlántico. Esta asamblea contará con la participación de los 52 miembros de la organización, donde la Comisión Europea actúa en representación de los 27 países comunitarios.

Contexto sobre el atún rojo

Un aspecto relevante de las discusiones será la situación del atún rojo, un tema que ha sido objeto de atención en el ámbito pesquero. Este año, Iccat no evaluará las cuotas de captura de esta especie, dado que las mismas han sido fijadas hasta 2025. Esto se considera un alivio para algunos sectores, ya que las existencias de atún en los caladeros han mejorado, según los informes recientes.

Desafíos en las negociaciones

El debate central se centrará en el atún patudo (tropical), siendo España un firme defensor de mantener la cuota actual. «El problema fundamental está en que el patudo lleva intentando repartirse desde hace mucho tiempo, pero no se llegan a acuerdos”, destacó Julio Morón, director gerente de la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac).

Además, Morón señaló que la veda actual de 72 días, implementada para proteger esta especie, ha demostrado no tener efectos significativos sobre su recuperación. Sin embargo, sostiene que la prohibición del uso de dispositivos concentradores de peces (FAD) ha causado repercusiones socioeconómicas negativas para la flota pesquera.

Posicionamientos internacionales

A lo largo de estas negociaciones, Japón se presenta como un contrincante notable. El país busca mantener criterios históricos de captura que, en su opinión, son necesarios para garantizar el abastecimiento de su mercado de sashimi. El Total Admisible de Capturas (TAC) actual del atún patudo en aguas controladas por Iccat asciende a 66.000 toneladas, pero los atuneros españoles tienen como objetivo alcanzar las 75.000 toneladas.

Por otro lado, las naciones de Latinoamérica y África han unido fuerzas en busca de un reparto equitativo, permitiendo que países sin pesquerías desarrollen capacidades. Brasil, en particular, busca aprovechar al máximo esta situación, lo que podría cambiar el panorama de las capturas en el Atlántico.

Medidas contra la pesca ilegal

Oceana, Pew y WWF han insistido en la necesidad de establecer controles electrónicos más eficientes y en la implementación de estándares laborales que garanticen la sostenibilidad. Esto incluye una vigilancia más estricta de los transbordos para evitar la pesca ilegal. En este contexto, el consejo consultivo de pesca de larga distancia de la UE ha subrayado la importancia de mayor control sobre la pesca ilícita, haciendo mención de aquellos países que reinciden en incumplimientos.

Perspectivas futuras y gestión del pez espada

El Gobierno español está también de acuerdo con un plan de gestión del pez espada en el Atlántico que permita su captura de forma sostenible a largo plazo. La propuesta incluye establecer un régimen de fijación de cuotas basado en criterios científicos, dejando de lado la politización del tema, un enfoque que podría modificar la dinámica actual de las negociaciones.

En esta importante asamblea, el futuro de la pesca sostenible y la conservación de especies emblemáticas como el atún atlántico serán temas centrales. Las decisiones que se tomen no solo afectarán a las flotas pesqueras sino también a la gestión de esos ecosistemas marinos de los que depende una parte importante de la economía global. A medida que las negociaciones avanzan, es vital reflexionar sobre cómo balancear la demanda pesquera con la conservación del mar, una tarea que no se debe tomar a la ligera.

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