El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, defendió este miércoles la presencia del sector agroalimentario español en Estados Unidos pese al nuevo arancel del 20% aplicado por la Administración de Donald Trump a exportaciones de la Unión Europea. Al mismo tiempo, expresó su confianza en que China rebaje o retire antes de final de año el 20% impuesto al porcino de capa blanca español.
Planas intervino en el foro Forum Europa en Madrid, donde combinó un mensaje de contención ante la escalada arancelaria con otro de continuidad en los mercados clave. El ministro situó a EEUU como plaza estratégica y aseguró que el Gobierno trabaja con el sector para desactivar el frente abierto en China.
El trasfondo es un doble choque comercial con incidencia directa en la cadena agroalimentaria española: por un lado, el recargo estadounidense sobre ventas europeas; por otro, la respuesta de Pekín sobre el porcino, en un contexto ligado a la investigación comunitaria sobre la importación de vehículos eléctricos chinos.
EEUU, mercado prioritario
Planas lamentó la decisión de Washington y evitó alimentar la retórica arancelaria. «El tema de los aranceles no me apasiona», dijo, antes de ilustrar el impacto de un salto fiscal «del cero al 15%». Aun así, recalcó la relevancia de ese destino para el campo español: «Estados Unidos es fundamental para el sector agroalimentario español», afirmó, con una metáfora doméstica: estar allí «es como estar en El Corte Inglés, hay que tener un córner».
El ministro insistió en que la previsión es clave para capear los recargos. «El peor arancel es la incertidumbre», resumió. Según explicó, muchas empresas adelantaron envíos a EEUU a finales del pasado año y durante 2025 para amortiguar el efecto del incremento arancelario y garantizar suministro a clientes.
Planas defendió mantener presencia y visibilidad en ese mercado, que considera escaparate global para la oferta española, desde el aceite de oliva a las conservas, pasando por el vino o las carnes transformadas. El objetivo, explicó, es sostener relaciones comerciales, asegurar trazabilidad y cumplir estándares, a la espera de un entorno regulatorio más estable.
China y el porcino español
Respecto al frente asiático, el ministro se refirió al arancel del 20% que China ha aplicado a los productos de porcino de capa blanca españoles. Confía en que se reduzca o desaparezca antes de que termine el año y subrayó que el Ejecutivo mantiene «contacto muy estrecho» con Interporc —la interprofesional del porcino de capa blanca— y con las empresas exportadoras.
China es uno de los principales destinos del porcino español y un mercado de gran volumen para despieces y elaborados. Planas destacó la «excelente relación» con la Administración china y enmarcó el arancel en una investigación vinculada a la importación en Europa de vehículos eléctricos chinos, un expediente ajeno al agro pero con repercusión directa sobre la salida de producto cárnico.
El ministro valoró el trabajo conjunto de la interprofesional y de las compañías con sus contrapartes chinas para sostener contratos y preservar canales logísticos. El MAPA confía en que la colaboración y la transparencia en la información sanitaria y de trazabilidad faciliten el desbloqueo. «Nuestra actitud ha sido de total transparencia», remarcó.
La prioridad inmediata, avanzó, es mantener el flujo comercial, diversificar destinos cuando sea necesario y evitar que la incertidumbre erosione precios en origen o comprometa la planificación de las explotaciones. En paralelo, el Ministerio seguirá usando los cauces diplomáticos y técnicos disponibles para atajar la disputa con China.
Planas cerró su intervención con un llamamiento a la prudencia y a la continuidad operativa. El Gobierno y el sector se preparan para distintos escenarios, pero confían en una resolución que estabilice las condiciones de acceso a sus principales mercados. Mientras tanto, la consigna es clara: preservar cuota, servicio y confianza de los compradores.
