El grupo de contacto del tomate de Francia, Italia, Portugal y España ha reclamado «reciprocidad» en los acuerdos comerciales con terceros países y frenar cualquier modificación del acuerdo entre la Unión Europea y Marruecos, según un comunicado difundido tras su reunión celebrada en Torres Vedras (Portugal).
La petición se dirige a las instituciones comunitarias en un momento de tensión en el mercado hortofrutícola y llega con una posición conjunta de los cuatro países productores del suroeste de Europa. El pronunciamiento se realizó de forma coordinada al término del encuentro, sin que trascendieran más detalles operativos.
En su nota, el grupo subraya la necesidad de garantizar condiciones equitativas de competencia y de evitar cambios en el marco con Marruecos que alteren el equilibrio actual del comercio de tomate hacia la UE.
Reclamación de reciprocidad
La exigencia de reciprocidad apunta a que los productos importados se sometan a requisitos equivalentes a los que afrontan las explotaciones agrícolas comunitarias. En el sector del tomate, este principio se traduce habitualmente en exigencias en materia de sanidad vegetal, uso de fitosanitarios, trazabilidad y control en frontera, con el objetivo de preservar la competencia en la cadena de suministro.
Los cuatro países ponen el acento en «acuerdos con terceros» como eje de su demanda. En la práctica, la reciprocidad pretende que el acceso al mercado europeo esté condicionado al cumplimiento de estándares homologables a los que rigen dentro de la UE, de manera que no se generen distorsiones por diferencias regulatorias o de control.
El comunicado no incorpora cifras ni ejemplos concretos de incumplimientos, ni propone medidas específicas más allá de la apelación general a reforzar ese principio en la política comercial comunitaria.
Freno a cambios con Marruecos
En paralelo, el grupo de contacto pide bloquear la modificación del acuerdo UE-Marruecos. No se detallan el alcance de la revisión a la que aluden ni su calendario, pero la posición transmitida busca mantener sin cambios el marco vigente que regula la entrada de tomate marroquí en el mercado europeo.
La referencia a Marruecos es relevante por el peso que tiene como origen extracomunitario en la campaña de invierno. El grupo no aclara si su solicitud se refiere a aspectos arancelarios, a mecanismos de gestión de flujos o a requisitos técnicos, ni si plantea vías jurídicas o diplomáticas concretas para impedir esa modificación.
El pronunciamiento, no obstante, añade presión política sobre un expediente sensible para los países del arco mediterráneo, donde la horticultura protegida y de aire libre compite directamente con las partidas procedentes del norte de África.
Contexto y siguientes pasos
La reunión en Torres Vedras sirve para alinear criterios entre Francia, Italia, Portugal y España en un foro sectorial que se convoca periódicamente. El texto difundido limita su contenido a los dos ejes principales —reciprocidad y mantenimiento del acuerdo con Marruecos— y no menciona compromisos adicionales ni calendario.
De momento, queda en manos de la Comisión Europea y de los Estados miembro la eventual traslación de estas demandas a la agenda comercial. Cualquier cambio en acuerdos preferenciales o en los controles a la importación requiere procedimientos formales y mayorías cualificadas en el ámbito comunitario.
El comunicado no incluye reacciones de otras partes ni valoración por parte de Bruselas. Tampoco avanza si el grupo impulsará acciones técnicas (por ejemplo, propuestas sobre control fitosanitario o trazabilidad) o contactos políticos para sostener su posición en las próximas semanas.
