La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) alerta de que el recorte del 18% en las ayudas directas de la PAC que baraja la Comisión Europea para 2028-2034 dejará a muchas explotaciones pequeñas y medianas sin margen y encarecerá la cesta de la compra. La organización confirma que acudirá a la gran protesta del campo europeo convocada en Bruselas para el 18 de diciembre.
Según sus cálculos, el ajuste propuesto implicaría una pérdida de 877,5 millones de euros en rentas agrarias, que los productores solo podrían compensar repercutiendo una subida del 2,32% en los precios en origen. COAG advierte de que, en la práctica, el efecto se amplifica a lo largo de la cadena alimentaria.
El aviso llega en pleno debate del próximo marco presupuestario de la UE y de la reforma de la Política Agraria Común (PAC), un proceso que, según la organización, llega con más exigencias y menos red de seguridad para el tejido agrario.
Recorte y efecto en rentas
COAG sostiene que el tijeretazo en las ayudas directas a partir de 2028 afectará de lleno a la viabilidad de las explotaciones familiares, especialmente en cultivos y ganaderías con márgenes estrechos. La merma en pagos desacoplados y otras líneas directas presionaría las tesorerías en plena campaña y restaría capacidad de inversión.
Para cuadrar cuentas, los productores necesitarían recuperar ingresos vía precio. El análisis de sus servicios técnicos cifra en un 2,32% el ajuste mínimo en origen. Sin embargo, COAG recuerda que los incrementos se trasladan con mayor rapidez que las bajadas a medida que el producto avanza hacia la industria y la distribución.
La organización vincula, además, la reforma de la PAC con una mayor desregulación de los mercados que, a su juicio, puede favorecer la especulación y dificultar la estabilidad de precios en las lonjas y en los contratos de suministro.
Repercusión en la cesta de la compra
Con ese punto de partida, el encarecimiento en caja registradora sería superior. COAG estima un encarecimiento final de entre el 6,5% y el 9,3%, en función de si la industria y la distribución absorben parte del impacto (hasta un 30%) o si lo trasladan íntegramente al consumidor.
Aplicado al gasto medio anual de 2024 en alimentos y bebidas no alcohólicas (5.391 euros por hogar), el sobrecoste supondría un impacto anual de 350 a 501 euros por hogar. En términos mensuales, la horquilla se sitúa entre 29,17 y 41,75 euros.
COAG advierte de un efecto especialmente severo en los hogares de menor renta, que destinan mayor proporción de sus ingresos a gastos esenciales. Ese encarecimiento podría acelerar, añade, el desplazamiento de alimentos frescos y de calidad por alternativas más baratas y menos saludables, con riesgo para la dieta mediterránea.
Protesta del 18 de diciembre
Ante este escenario, más de 10.000 agricultores y ganaderos de distintos países prevén manifestarse en Bruselas el 18 de diciembre. La convocatoria, promovida por la patronal agraria europea Copa-Cogeca, protesta contra el recorte del presupuesto agrario, la reforma de la PAC, los acuerdos comerciales con terceros países —como Marruecos o Mercosur— y la sobrecarga burocrática.
COAG confirma su asistencia con una amplia delegación de diversas comunidades autónomas, encabezada por su secretario general, Miguel Padilla. La organización quiere visibilizar el impacto del ajuste presupuestario sobre la renta agraria y sobre los precios al consumidor en la cadena de suministro.
«El campo no puede seguir siendo la variable de ajuste», resume Padilla, que critica que «es demencial priorizar tanques frente a patatas». COAG insiste en que cualquier modificación del marco comunitario debe garantizar la rentabilidad de las explotaciones y la accesibilidad a alimentos de calidad a precios razonables.
