Los recortes de días en el mar para los barcos arrastreros del Mediterráneo y la rebaja del 20 % en las capturas de merluza atlántica del norte constituyen algunas de las decisiones más destacadas del reciente acuerdo del Consejo de Ministros de la UE sobre las cuotas pesqueras de 2025. Este acuerdo ha generado un intenso debate, provocando distintas reacciones en el sector pesquero español.
Resultados del acuerdo para la flota española
Después de dos días de negociaciones en el Consejo de Pesca de la UE, se acordaron las capturas en el Atlántico y en el Mediterráneo para el año 2025. Durante las discusiones, el punto más álgido fue la propuesta de la Comisión Europea para recortar un 79 % los días de faena de los arrastreros en el Mediterráneo. Aunque la reducción ha sido mantenida, se ofrecen alternativas para conservar los días de 2024, con medidas que incluyen cambios en las mallas y vedas temporales.
El acuerdo no solo se centra en el Mediterráneo, sino que también contempla los Totales Admisibles de Capturas (TAC) para las aguas ibéricas. Estos TAC se dividen en dos categorías: las aguas del sur (Golfo de Cádiz, Cantábrico y Galicia) y las aguas del norte, que son negociadas entre la UE y el Reino Unido. Entre las claves del acuerdo, la merluza sigue siendo la especie más valiosa comercialmente, y aunque las cuotas se mantienen estables, se han incrementado los cupos de otras especies, como el rape y el gallo.
Mediterráneo: recortes y medidas compensatorias
A pesar de que la flota española en el Atlántico tiene barcos de mayor potencia, el Mediterráneo ha acaparado la atención mediática debido a la drástica propuesta de la CE. La reducción de días de faena se establece hasta 27 o 28 jornadas de pesca, lo que ha generado preocupación entre los pescadores. Para contrarrestar este impacto, se proponen seis medidas de gestión, de las cuales bastaría con implementar dos para conseguir mantener los días de trabajo.
Las medidas incluyen una modificación en el tamaño de las mallas: un cambio a 45 milímetros para la pesquería costera y a 50 milímetros para la pesca de profundidad podría recuperar hasta un 50 % de los días de faena. Además, la implementación de una veda temporal de cuatro semanas permitiría recuperar un 15 % de días de trabajo. También se contempla un 3 % de recuperación por establecer vedas en profundidades de 800 a 1.000 metros y un 10 % al parar la actividad durante seis semanas en zonas de entre 100 y 500 metros.
Aguas atlánticas compartidas con Reino Unido
En el ámbito de las aguas del norte, que abarcan partes del Golfo de Vizcaya y caladeros alrededor de Irlanda y Escocia, se ha decidido un recorte significativo de las cuotas de merluza. La reducción del 20 % en las capturas de esta especie tiene un impacto considerable, dadas sus implicaciones comerciales para la flota española.
Paralelamente, el boquerón y la anchoa del Golfo de Cádiz seguirán pendientes de un informe científico que determine su futuro. Este contexto de incertidumbre resalta la necesidad de un manejo sostenible en la pesca, equilibrando las demandas económicas con la protección de las especies.
Aguas ibéricas del Atlántico
En cuanto a las aguas ibéricas, se observa una estabilidad en las cuotas de merluza, lo que refleja una tendencia a la conservación y gestión responsable. Mientras tanto, la pesca de la gamba roja se reducirá un 10 %, aunque la CE había propuesto un recorte más drástico del 30 %. Esta medida representa una buena noticia para algunos pescadores, pero sigue siendo un recordatorio de la presión constante sobre los recursos del mar.
Con todas estas decisiones, el sector pesquero se enfrenta a nuevos desafíos. La búsqueda de un equilibrio entre la sostenibilidad de las especies y la viabilidad económica de las comunidades pesqueras es crucial en estos tiempos. Entonces, ¿cómo se adaptará la flota española a estas nuevas normativas? La respuesta a esta pregunta puede determinar el futuro de la pesca en la región y su papel en la economía local.
