La última edición del pódcast Efeagro Punto de Encuentro ha puesto en la mesa un tema de gran relevancia en el ámbito de la sanidad animal: la resistencia a los antimicrobianos. Esta problemática ha sido analizada por Joaquín Basombrío, veterinario responsable de la Línea de Antibióticos en Biogénesis Bagó, una multinacional enfocada en sanidad animal. La conversación se desarrolló por videollamada desde Buenos Aires (Argentina) durante la Semana Mundial sobre la resistencia antimicrobiana, que se celebra del 18 al 24 de noviembre, y que en esta edición busca “implicar a la sociedad civil” en su prevención.
Impacto devastador de la resistencia antimicrobiana
Basombrío no escatima en advertencias sobre la seriedad de la situación. Según las cifras oficiales, aproximadamente un millón de muertes al año son directamente atribuidas a la resistencia antimicrobiana, mientras que entre 4 y 5 millones más podrían ser resultados indirectos. ¿Te imaginas? Se estima que para 2050, este problema podría causar hasta 10 millones de muertes anuales. Esto es aún más alarmante si consideramos que la pandemia de covid-19 dejó siete millones de muertos a nivel global, evidenciando que la resistencia antimicrobiana podría ser un desafío aún mayor y persistente.
Además, este fenómeno tiene un impacto económico considerable. Basombrío menciona que en términos económicos, el impacto podría ascender a unos 159.000 millones de dólares (aproximadamente 150.500 millones de euros) para 2050. Esto se traduce en mayores costes de tratamientos, que se tornan más prolongados y complejos tanto para personas como para animales, incluyendo mascotas y ganado.
El papel de la sociedad y los gobiernos
Es crucial que los gobiernos tomen medidas para visibilizar el impacto de la resistencia antimicrobiana y sus consecuencias. Basombrío enfatiza la necesidad de desarrollar políticas que fomenten nuevos métodos de prevención y diagnóstico, además de garantizar la disponibilidad de profesionales técnicos capacitados. Sin embargo, no es solo una cuestión gubernamental, también es vital que la sociedad civil esté involucrada. El objetivo es que cada individuo comprenda su papel en la lucha contra esta resistencia.
Definición y causas de la resistencia antimicrobiana
Durante el pódcast, Basombrío explica qué son los antimicrobianos: "medicamentos que actúan contra microorganismos", y los clasifica como antibióticos, antiparasitarios y antivirales. La resistencia antimicrobiana se genera debido a un uso incorrecto de estos fármacos, que puede incluir desde diagnósticos erróneos hasta dosis inadecuadas o el no cumplimiento del tratamiento. Este mal uso provoca que el organismo, ya sea humano o animal, no elimine todos los microorganismos, dejando que los resistentes se multipliquen.
Repercusiones en la producción ganadera
En el ámbito de la producción ganadera, las repercusiones de la resistencia antimicrobiana son considerables. Más costes sanitarios, pérdida de animales y afectación en toda la cadena agroalimentaria son solo algunas de las consecuencias. Se espera que haya menos proteína disponible en el mercado y una reducción en la oferta de alimentos, lo que podría acentuar la crisis alimentaria que enfrentan muchas naciones.
La importancia del enfoque ‘One Health’
Basombrío también introduce el concepto de ‘One Health’ (Una salud), que aborda de manera integral la relación entre la salud humana, animal y medioambiental. La resistencia antimicrobiana juega un rol crítico en este enfoque, ya que las acciones tomadas en uno de estos sectores pueden repercutir en los otros.
Lo fundamental, según el veterinario, es abordar el problema desde sus raíces. Esto implica un esfuerzo global para reducir la incidencia de un mal uso que abarca desde la administración de antimicrobianos sin la indicación de un profesional hasta la modificación de dosis o la duración del tratamiento.
La conversación en el pódcast pone sobre la mesa la urgencia de actuar de manera coordinada y consciente frente a esta problemática global que tiene efectos tangibles en nuestras vidas, alimentación y bienestar. Mientras la situación continúa evolucionando, es esencial que sigamos reflexionando sobre nuestra responsabilidad compartida en la lucha contra la resistencia antimicrobiana y sus efectos en la agricultura y la salud pública.
