La campaña de tabaco en España este año se presenta con desafíos y oportunidades. A pesar de un inicio marcado por retrasos en las siembras debidos a las lluvias, las expectativas son positivas. Con el aumento de hectáreas cultivadas y mejores precios para los cultivadores, se anticipa un año con más producción y mejor calidad.
Expectativas de producción y precios
Fernando Vaquero, director de la Organización Interprofesional del Tabaco de España, ha destacado la posibilidad de que este año sea "un año bueno en cantidad y calidad". España prevé dedicar alrededor de 6.400 hectáreas para el cultivo de tabaco, un incremento significativo de las 6.018 hectáreas cultivadas en 2024. Este aumento representa exactamente un 840.039 kilos más en comparación con el periodo anterior, equivalente a un crecimiento del 3,77%.
Con cerca de mil agricultores estimando ventas de aproximadamente 23.077.673 kilos, los principales compradores se consolidan como la empresa española Cetarsa y las italianas Mella y Deltafina. En comparación con el año anterior, Mella ha incrementado sus contrataciones, superando a Deltafina en 2025.
El impacto de las lluvias en la siembra
Este año, el principal contratiempo en la campaña ha sido el exceso de lluvias, que a pesar de ser beneficiosas a largo plazo, han retrasado la siembra de los plantones. Según Dionisio Sánchez, vocal de la Federación Nacional de Cultivadores de Tabaco, lo habitual es comenzar el trasplante a finales de abril. Sin embargo, este año, los plantones no pudieron ser trasplantados hasta inicios de mayo debido al suelo mojado, lo que también podría impactar en el calendario de la cosecha.
La recolección, que normalmente comienza en agosto, podría sufrir un deslizamiento en su planificación. "Es incompatible la siembra con el suelo mojado", enfatiza Sánchez, quien lamenta que a pesar de que las plantas piden ser trasplantadas, las condiciones climáticas no lo permiten.
Desafíos laborales y limitaciones en fitosanitarios
Adicionalmente, el sector enfrenta retos como la falta de mano de obra. La escasez es palpable durante las etapas de siembra y recolección, que suelen concentrarse en periodos muy específicos del año. La mayoría de los pequeños cultivadores, que operan en menos de nueve hectáreas, tienen aún más dificultades para encontrar trabajadores que les ayuden a gestionar estas tareas críticas.
Por otro lado, la prohibición del uso de ciertos fitosanitarios, como el dicloropropeno, ha generado preocupación en el sector, ya que este compuesto es fundamental para combatir plagas en el cultivo del tabaco. La limitación en su uso resta competitividad al tabaco español frente al importado.
Cultivos y variedades a tener en cuenta
Entre las variedades de tabaco que se cultivan en España, destacan el Virginia, el Burley, el Kentuchy y el Havana. Se estima que el tabaco rubio Virginia alcanzará una producción de 22.643.373 kilos este año, siendo el más cultivado. Estas cifras subrayan la importancia del tabaco como cultivo estratégico en el norte de Cáceres, donde se complementa con otros cultivos, aunque no puede ser sustituido.
Además, el presidente del Grupo de Trabajo de Tabaco del COPA-Cogeca ha señalado que, a pesar de las campañas de concienciación sobre el consumo de tabaco, "si no lo producimos en España, vendrá de fuera", cuestión que podría dar pie a un aumento en el contrabando y falsificaciones sin control sanitario.
La situación actual del cultivo de tabaco en España refleja una mezcla de retos y potencialidades. Con el inicio de la campaña aún en desarrollo, es fundamental que se aborden estos problemas para asegurar el éxito del sector agropecuario. ¿Cómo se adaptarán los agricultores a estas condiciones y desafíos? Solo el tiempo lo dirá, pero la necesidad de continuar explorando el tema es más relevante que nunca.
