Avistar gorilas en Uganda, explorar las maravillas del Sahara en Túnez o disfrutar de safaris fotográficos nocturnos en Cantabria son algunas de las múltiples experiencias que el turismo verde y sostenible tiene para ofrecer. Esta tendencia, que se hizo evidente en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), busca no solo deleitar al viajero, sino también proteger el medioambiente y apoyar el desarrollo de las comunidades locales.
Movilidad sostenible en entornos naturales
La sostenibilidad en el turismo no podría ser completa sin abordar la movilidad. Países como Finlandia lo ejemplifican a la perfección, donde «la sostenibilidad está en el ADN», como afirma David Campano, responsable de su Oficina de Turismo en España. En este país nórdico, los hoteles calculan la huella de carbono de la estancia de los huéspedes, lo que les permite medir el impacto ambiental de cada viaje de manera precisa. Además, ofrecen excursiones para recorrer destinos únicos en motos de nieve eléctricas, disminuyendo así la contaminación.
Eslovenia brinda también un espectacular ejemplo de cómo se puede disfrutar del turismo sin depender del automóvil, ofreciendo un servicio de autobuses gratuitos que conecta los principales senderos durante el verano. Esta opción no solo facilita la exploración, sino que también promueve el uso de bicicletas, permitiendo a los visitantes conocer tanto las bellezas naturales como las ciudades principales.
Conservación de la biodiversidad
La protección de la biodiversidad es una de las prioridades de varios destinos a nivel mundial. En Galápagos, Ecuador, se implementan estrategias para evitar la masificación turística y «buscar al turista consciente», como indica Santiago Granda, subsecretario de Promoción del Ministerio de Turismo de Ecuador. Desde 2002, el número de rutas aéreas hacia las islas no ha aumentado y las plazas en cruceros se han mantenido constantes desde 2004. De este modo, se garantiza siempre una experiencia auténtica y responsable.
Por su parte, Uganda ha establecido estrictas normas para el avistamiento de especies emblemáticas como gorilas y chimpancés. Los visitantes deben estar acompañados por guías formados, cumplir con una distancia mínima de ocho metros y limitar su tiempo de observación a una hora, asegurando así la salud y el bienestar de los animales en su hábitat natural.
Apoyo a comunidades locales
El turismo también puede ser un motor de desarrollo social. En las islas de Puerto Rico, por ejemplo, se están impulsando proyectos que capacitan a comunidades de bajos recursos en actividades de senderismo y ecoturismo. Robert Moreno, guía turístico en la zona, subraya que esto permite a los propios residentes compartir su patrimonio cultural, lo que nutre tanto la identidad local como la economía.
Estas iniciativas ayudan a que los pequeños negocios locales, conocidos como «chinchorros», prosperen, expandiendo así las oportunidades de empleo y promoviendo un turismo más inclusivo. La interacción directa con las comunidades genera un vacío, no solo en la economía, sino también en la oferta de experiencias auténticas que benefician a todos los implicados.
Experiencias auténticas en la naturaleza
Imagina la posibilidad de disfrutar del desierto del Sahara mientras interactúas con su población local. «Todavía se pueden vivir experiencias auténticas relacionadas con la naturaleza», advierte Leila Tekaia, directora de la Oficina de Turismo de Túnez en España. En Túnez, los viajeros pueden descubrir la arquitectura tradicional de la región y disfrutar de actividades únicas sin perjudicar el entorno.
Las actividades que promueven un turismo sostenible están presentes en varias partes del mundo, como el Geoparque Costa Quebrada en Cantabria. Lucía Duribe, coordinadora del Geoparque, resalta la importancia de conservar los territorios y la educación ambiental a través de safaris nocturnos que ofrecen una mirada distinta a los ecosistemas intermareales.
La Feria Internacional de Turismo ha demostrado ser un espacio vital para destacar todas estas propuestas e iniciativas que unen la conservación del medioambiente con experiencias inolvidables. A medida que el turismo evoluciona, es fundamental que cada uno de nosotros se convierta en un viajero consciente, capaz de apreciar y proteger la belleza de nuestro planeta. ¿Qué pasa si decidimos ser parte de esta transformación turística en favor de la sostenibilidad?








