La vendimia ya está aquí: el gran problema tiene nombre y apellidos y no es el tiempo, es la falta de manos

Granada arranca una vendimia clave con una contradicción que lo dice todo: habrá algo más de uva, sí, pero faltan personas para recogerla. Falta oficio, falta relevo, falta mano de obra cualificada en casi todos los rincones de la provincia. Una campaña con luces y sombras, una campaña que mejora en volumen, una campaña que puede tropezar por el cuello de botella más temido: la falta de cuadrillas. Así lo advierte UPA Granada en un comunicado que pone cifras, zonas y urgencias encima de la mesa.

La cifra que abre el mapa de la campaña

El balance esperado invita a un optimismo prudente: la provincia ronda los dos millones de litros entre vino y mosto, dentro de los 75 millones que se prevén para el conjunto de Andalucía. Traducido: Granada se coloca cuarta en el ranking andaluz, por detrás de Cádiz, Córdoba y Huelva. Es un salto respecto al año pasado —cuando no se alcanzó ese listón—, pero aún lejos de los niveles previos a la pandemia. Un paso adelante, no el salto definitivo.

Ni uniforme ni sencilla: una vendimia de contrastes

No hay una sola Granada vitivinícola, hay muchas, y en 2025 se nota. Guadix y Baza encajan una bajada del 10% en variedades blancas. En cambio, la Alpujarra y la Sierra de la Contraviesa esperan un ligero repunte gracias a las lluvias generosas de abril y a unas condiciones climáticas más benévolas. En la franja suroeste cercana a la costa, el panorama pinta “bastante aceptable”; y en Alhama, como manda la tradición, la vendimia llega más tarde. Un mosaico de realidades en una misma provincia, un mapa donde cada comarca escribe su propio parte de campaña.

El denominador común que lo condiciona todo: faltan manos

Aquí está el punto crítico, repetido de norte a sur: no hay personal suficiente y, lo que es peor, escasea la mano de obra especializada. No hablamos solo de tijera fina o experiencia en bodega; faltan también trabajadores para tareas básicas. Resultado: muchas explotaciones se ven abocadas a mecanizar la vendimia para no dejar fruto en el campo. UPA lo resume en una petición sin rodeos: apoyar la contratación en origen para cubrir puestos que hoy están vacíos. Si no se actúa, una parte de la cosecha corre el riesgo de no recogerse. Es así de contundente, así de urgente.

La herida silenciosa: menos hectáreas, menos futuro si no hay relevo

Hay otro dato que duele y explica mucho. La superficie de viñedo en Granada sigue menguando: apenas 2.500 hectáreas frente a las 5.500 de hace unos años. ¿La razón? Falta de relevo generacional y rentabilidades que no cuadran. Explotaciones con historia, apellidos y memoria que cierran, y con ellas se pierde territorio, paisaje y cultura. Si nada cambia, el panorama puede tornarse desolador en una tierra con tradición vinícola centenaria. Un diagnóstico que suena a aviso y a llamada a la acción a partes iguales.

La buena noticia: la calidad se defiende en el viñedo

No todo es problema. La mejora de este año llega también por el trabajo silencioso de quienes están a pie de parcela. Prevención y tratamiento del mildiu y otras plagas han funcionado y, en la mayoría de explotaciones, las vides no han sufrido daños. Con sanidad vegetal a favor, la calidad de los caldos apunta alto. Es una recuperación que contrasta con una 2023 nefasta, atravesada por la sequía y olas de calor que recortaron la cosecha de forma drástica. 2025 no es un año histórico, pero sí un año de reconstrucción sensata, un año de oficio.

Orgullo y promoción: no basta con producir, hay que servir y consumir Granada

UPA pone el foco en algo tan simbólico como eficaz: que en los actos sufragados con dinero público se sirvan vinos de Granada, preferentemente D.O. Granada o elaboraciones de los municipios vitivinícolas de la provincia. No es un capricho: es promoción inteligente, es identidad, es valor añadido que se queda en casa. Y a los consumidores el mensaje es directo: apuesten por lo nuestro. Vinos con muchas horas de sol al año, elaborados a las mayores altitudes de Europa y entre los más meridionales del continente. Un retrato que recuerda que la singularidad existe, y que beber Granada es defender Granada.

Qué viene ahora: tres claves para entender el tramo final de la vendimia

  • Ritmos descompasados, mirada comarcal. La campaña seguirá avanzando a distintas velocidades. Lo prudente es leer cada zona con su calendario y su meteorología, sin extrapolar a toda la provincia lo que pase en un solo valle. Alhama, más tardía; costa suroeste, sostenida; Alpujarra–Contraviesa, con impulso; Guadix–Baza, ajustando blancos.
  • Mano de obra, ahora o nunca. Si no llegan trabajadores —y si no llegan ya—, habrá parcelas que no podrán recogerse a tiempo. La mecanización es un salvavidas parcial, no una solución universal: no todas las fincas se pueden mecanizar, no todas las variedades lo admiten sin comprometer la calidad. De nuevo, contratación en origen como herramienta inmediata.
  • Calidad blindada en viñedo. Con sanidad vegetal bien gestionada, el vino se juega en la bodega, pero se gana en el campo. Mantener la vigilancia frente a mildiu y otras enfermedades hasta el último día es lo que separa una buena añada de una grande. En 2025, el trabajo ya hecho está dando frutos, literalmente.

Una vendimia que se decide en las personas

Habrá un poco más de vino, sí. Habrá zonas que celebren y otras que aprieten los dientes. Pero el titular verdadero lo dicta la realidad de los tajos: faltan manos. Sin gente que pode, que corte, que cargue, cualquier previsión se queda en papel. Con gente, con formación, con políticas ágiles de contratación, Granada puede convertir esta mejoría tímida en una senda de crecimiento. Sin ella, seguiremos restando hectáreas, restando futuro, restando paisaje.

La vendimia ya está aquí. La vendimia es ahora. Y lo que se haga —o no— en estas semanas marcará mucho más que una campaña: marcará el rumbo de un sector que no puede permitirse perder otra añada por falta de manos

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