La falta de precipitaciones durante los meses críticos para el olivar ha llevado a una crisis en los olivares de secano en la provincia de Jaén, según la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG). Los cultivos se presentan en condiciones alarmantes, con aceitunas arrugadas, momificadas, y muchas incluso cayendo de los árboles. Por otro lado, los olivares de riego también muestran cifras por debajo de lo esperado para este periodo.
Impacto de la sequía en la cosecha
COAG apunta que la vecería, un fenómeno natural que provoca menores producciones tras años de buena cosecha, y las altas temperaturas registradas en mayo han contribuido a la disminución esperada en la producción de aceite. Así, se estima que la cosecha en Jaén, principal productor mundial de aceite de oliva, podría ser un 15 por ciento inferior a la de la campaña anterior, situándose en aproximadamente 475.000 toneladas. Sin embargo, esta cifra podría ser optimista, dado que los técnicos han observado un panorama desolador en las fincas.
Conforme a los informes de campo, las proyecciones se sitúan ahora alrededor de las 350.000 toneladas. Aunque se produjeran lluvias en los próximos días, hay zonas donde el fruto ya se ha perdido.
Cosechas dispares según la zona
En áreas como La Loma, en Torreperogil, se ha iniciado la recogida de aceites premium, aunque el calibre de la aceituna es inferior al esperado. En Sabiote, las explotaciones de secano enfrentan una reducción del 60-70 por ciento en comparación con una cosecha media.
Los olivares de riego, por su parte, también enfrentan dificultades. En Villargordo, aunque cuentan con riego, se observa que un 40 por ciento de la aceituna está comprometido, mostrando signos de arrugamiento y caída. La situación es similar en la Campiña Norte, donde la momificación y la caída de fruto son comunes, lo que resulta en rendimientos bajos. En Mancha Real se habla de una reducción de hasta el 60 por ciento en comparación con la campaña anterior.
Las consecuencias de la sequía
Francisco Elvira, secretario general de COAG Jaén, expresó su preocupación: «Difícilmente se alcanzarán las cifras del aforo de la Junta de Andalucía, ya que una gran cantidad de aceitunas está perdida.» La situación actual contrasta con el año pasado, cuando las lluvias de septiembre y octubre contribuyeron a aumentar la producción final respecto a las previsiones iniciales. Este año, el olivar se enfrenta a condiciones extremas, haciendo que muchos de ellos operen en un modo de subsistencia ante la falta de agua.
