Los riesgos de exportación de carne de porcino a China y el desafío regulatorio que enfrenta la industria cárnica en España, son algunos de los temas que ocupan al sector en la actualidad. La Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (Anice), presidida por Giuseppe Aloisio, ha manifestado su preocupación ante la posibilidad de que se impongan aranceles en China a este producto.
En el último año, este país asiático ha recibido más de 560.000 toneladas de productos de cerdo provenientes de España, sumando casi 1.200 millones de euros. Sin embargo, Aloisio sostiene que será complicado encontrar otros mercados que puedan absorber un volumen similar de exportaciones, si China adoptara medidas proteccionistas.
Ésta preocupación surge a raíz de la investigación iniciada por el gobierno chino que examina las importaciones de carne de cerdo de la Unión Europea (UE), sospechando prácticas ‘antidumping’. Esto podría terminar resultando en la imposición de aranceles, especialmente si la UE persiste en la imposición de tasas al coche eléctrico de China.
Por su parte, Aloisio ha hecho hincapié en la posición de España durante las votaciones sobre estas medidas restrictivas, donde el país se abstuvo. En este sentido, el líder de Anice espera que China valore la postura de España en el asunto de los aranceles a las importaciones de sus coches eléctricos.
A pesar de la incertidumbre, Anice ha estado trabajando en lo que Aloisio denomina un «plan B», en colaboración con los Ministerios de Economía, Comercio y Empresa y de Agricultura, Pesca y Alimentación, con el objetivo de abrir nuevos mercados, como Australia, Tailandia e Indonesia.
Pero la potencial barrera arancelaria de China no es el único escollo que enfrenta el sector. A nivel regulatorio, existen amenazas para la producción de carne que podrían poner a la industria en una posición de desventaja con respecto a sus competidores internacionales. Aloisio ha destacado la presión regulatoria que representa afrontar el reglamento sobre deforestación y la nueva normativa de bienestar animal en el transporte.
Otro desafío planteado por Aloisio incluye la crisis de imagen y reputación que enfrenta la industria, con ataques al consumo de proteína animal, perpetuados por «intereses económicos» y difundidos por medios que publican «noticias falsas o tendenciosas».
