La realidad del sector agroalimentario en España se presenta con matices complejos. Por un lado, el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, ha destacado la importancia de unir el objetivo financiero con la transferencia del conocimiento para fomentar el crecimiento, la modernización y la competitividad del sector. En su reciente intervención en el podcast Efeagro Punto de Encuentro, enfatizó que esta unión es fundamental para el desarrollo económico y social del medio rural, en el que Cajamar tiene un papel relevante.
Cajamar y su papel en el desarrollo rural
Cajamar se distingue como una entidad financiera cooperativa que atiende principalmente a agricultores, ganaderos y empresas agroalimentarias. Actualmente, cuenta con 1.7 millones de socios, de los cuales la mayoría pertenecen al ámbito agrícola. La entidad se ha consolidado como una de las diez más significativas dentro del sistema financiero español, supervisada directamente por el Banco Central Europeo desde 2014.
Con un volumen de negocio cercano a los 100.000 millones de euros y más de 4 millones de clientes, Cajamar se ha desarrollado aprovechando su herencia de casi 40 fusiones de cajas rurales a lo largo de su historia. Más de un tercio de sus oficinas se encuentran en localidades de menos de 5,000 habitantes, lo que resalta su compromiso con el tejido rural y su integración en las comunidades.
La necesidad de modernización y apoyo
Durante su intervención, Baamonde también hizo hincapié en las necesidades distintas del sector agrario. Con una agricultura altamente diversa, las demandas varían según las regiones y los tipos de explotación. En un país donde solo el 1.5% de las explotaciones generan el 38% del valor agrícola, surge la preocupación por el resto de las granjas, que muchas veces tienen ingresos modestos. De hecho, el 70% de estas explotaciones apenas aporta el 14% del valor total.
Los agricultores más grandes requieren inversiones y modernización, incluyendo la incorporación de nuevas tecnologías y digitalización. Mientras tanto, las explotaciones más pequeñas necesitan apoyo para mantener su viabilidad económica y su rol en el mantenimiento del tejido rural. Y entre estos dos grupos, hay un 28% que demanda un poco de todo: ayudas a las inversiones, mejoras de eficiencia y soporte a la renta. Es crucial que se establezcan vínculos sólidos con clientes y proveedores, fortaleciendo su posición en el mercado.
Desafíos en la sostenibilidad y la burocracia
Uno de los puntos críticos que mencionó Baamonde es la burocracia y la rentabilidad. La complejidad de la Política Agraria Común (PAC) crea inquietudes en los agricultores, a las que se suma el impacto del cambio climático, que se vuelve cada vez más frecuente e intenso. La capacidad de adaptación y resiliencia en la agricultura dependerá de cómo se aborden estos desafíos.
El presidente de Cajamar también habló sobre la importancia de la sostenibilidad en sus tres aspectos: económico, social y ambiental. Según Baamonde, solo se podrá lograr a través de un enfoque en el conocimiento y en la integración de estrategias que fortalezcan la posición del sector primario y la industria en el mercado. Esto implica un esfuerzo conjunto en el desarrollo de prácticas sostenibles que beneficien tanto a productores como a consumidores.
La misión de Cajamar en el conocimiento y la investigación
La misión de Cajamar ha estado siempre ligada a la transferencia del conocimiento. Desde su fundación, ha sido pionera en establecer centros de experimentación, como el de Las Palmerillas en Almería y otro en Paiporta, Valencia, con el objetivo de probar nuevas tecnologías que mejoren la producción agrícola. De hecho, un 10% de los resultados de Cajamar se destina a la generación y transferencia de conocimiento.
Además de estos centros, Cajamar cuenta con una incubadora de alta tecnología y un departamento de estudios, buscando siempre la mejora continua del sector. Esta dedicación a la innovación y la educación es un pilar fundamental para liderar la financiación del sector primario, donde han alcanzado una cuota del 16%, lo que representa un logro significativo.
A medida que el sector agroalimentario se enfrenta a nuevos desafíos, queda claro que la combinación de apoyo financiero y transferencia de conocimiento es esencial. A través de estas iniciativas, Cajamar reafirma su compromiso con un sector que es vital para la economía y el tejido social de España. La interacción entre lo económico y lo educativo será clave para que los agricultores se mantengan competitivos y preparados para enfrentar los retos del futuro.
