Aceites de insecto y algas: la innovación que frena el metano en la ganadería

La preocupación por el impacto ambiental de la ganadería ha tomado fuerza en los últimos años, sobre todo por la significativa contribución del metano a las emisiones de gases de efecto invernadero. De hecho, este gas representa casi la mitad de todas las emisiones de gases de efecto invernadero registradas por el sector primario en España el pasado año. Vuelo en las emisiones de este gas perjudicial es una de las claves en la cumbre del clima (COP29), resaltando la necesidad de acciones prácticas y efectivas en el ámbito agropecuario.

Los avances desde España

España se posiciona como uno de los líderes en la investigación orientada a reducir las emisiones de metano. Recientemente, se han lanzado tres proyectos notables que buscan un ganado más sostenible. Uno de estos proyectos, denominado "Metanostop", cuenta con la colaboración de la empresa Fertinagro Biotech y la Universidad de Huelva. Su objetivo es introducir algas en la dieta de los rumiantes, buscando disminuir sus emisiones sin comprometer ni la calidad de la leche ni los índices reproductivos.

Otro proyecto, "Beefmetalist", ya en marcha desde 2022, se centra en medir con precisión las emisiones de metano en el ganado bovino. Transforma el proceso de recolección de datos en algo más accesible, utilizando una herramienta de medida basada en tecnología láser, además de una aplicación que actúa como una "calculadora" para ayudar a los ganaderos a optimizar sus prácticas de alimentación.

El impacto en ganadería

La ganadería es la principal fuente de metano entre las actividades económicas, representando el 39% del total de las emisiones en España. Esta situación se debe en gran medida a la fermentación entérica, un proceso digestivo donde los microbios descomponen los alimentos y liberan metano como subproducto.

Cada esfuerzo orientado a mitigar estas emisiones puede cambiar significativamente el panorama del sector agropecuario. En 2023, la ganadería ha reducido su contaminación en un 3,1%, mientras que la agricultura lo logró en un 5,4%, principalmente gracias a la reducción de fertilizantes aplicados. Esto demuestra que, con los cambios adecuados, se pueden conseguir avances notables hacia la sostenibilidad.

Uso de aceite y de enzimas

Para complementar estas iniciativas, el proyecto "Beefmetareduction" busca aplicar estrategias nutricionales que contribuyan a reducir las emisiones de metano en la producción de ternera. Un enfoque destacado es la sustitución de aceites tradicionales, como el de palma, por opciones más sostenibles, como el aceite de girasol o colza, además del aceite de insectos, con resultados preliminares que indican una reducción de hasta el 30% en las emisiones de metano comparado con el aceite de palma.

Además, se están investigando los beneficios de incorporar enzimas, como las amilasas, en la dieta del ganado. Estas enzimas podrían mejorar la eficiencia digestiva, lo que a su vez aumentaría la eficiencia energética de los animales y, como resultado, disminuiría las emisiones de metano.

La lucha por un futuro sostenible

Los investigadores han dedicado múltiples esfuerzos en su lucha contra las emisiones de metano, y los resultados empiezan a ser visibles. La implementación de nuevos métodos en la alimentación del ganado, así como el estudio de alternativas nutricionales, marcan un camino hacia un futuro más sostenible para la ganadería.

Es fundamental continuar explorando estos avances, ya que la ganadería juega un papel crucial en la economía y en la alimentación a nivel global. Con cada proyecto e innovación, nos acercamos un poco más a un modelo agropecuario que respete tanto el medio ambiente como la producción alimentaria. La necesidad de seguir investigando y modificando prácticas se vuelve más evidente a medida que enfrentamos los desafíos climáticos del siglo XXI, y la responsabilidad recae en todos nosotros para seguir impulsando este cambio.

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