Acesur, la histórica empresa de aceite de oliva, ha sabido adaptarse a los tiempos modernos y superado retos significativos en los últimos años. Fundada en Sevilla en 1840 como "Aceites y Jabones Luca de Tena", esta compañía familiar ha crecido hasta convertirse en un referente en el sector, operando en más de cien países y generando ingresos superiores a los mil millones de euros. Su director general, Gonzalo Guillén, destaca cómo los valores de una empresa familiar han sido fundamentales en su trayectoria, reflejando tanto virtudes como desafíos que han llevado a Acesur a donde está ahora.
Planes estratégicos hacia el futuro
Guillén enfatiza que los planes de Acesur se centran en tres pilares esenciales: la integración vertical, el enfoque en las marcas, y la innovación en todos sus procesos. Esto significa que la empresa busca controlar todos los aspectos de la producción, desde las fincas hasta las almazaras, garantizando la calidad del producto. “Las marcas generan mucho valor y abren muchos mercados internacionales”, añade, enfatizando la importancia de las marcas en el crecimiento de la empresa.
Las inversiones clave para la modernización
Bajo este enfoque, Acesur está realizando significativas inversiones en la automatización y modernización de sus fábricas, así como en la transformación de fincas hacia un olivar superintensivo. Esta modernización no solo optimiza la producción, sino que también garantiza que se mantenga la calidad del aceite. Aunque han adquirido participaciones en otras empresas del sector en el pasado, Guillén menciona que estudian constantemente nuevas oportunidades, aunque la situación actual del mercado pueda ser incierta.
Desafíos en el mercado interior y exterior
En el contexto actual, Acesur ha enfrentado escasez de producto debido a la sequía y el aumento de precios, lo que ha llevado a la empresa a mantener una negociación constante con distribuidores. A pesar de ello, y gracias a estrategias adaptativas, han conseguido mantener volúmenes de negocio y sus marcas en todos sus mercados. “Hemos logrado resultados razonables en este entorno desafiante”, destaca Guillén, sobre todo teniendo en cuenta que el consumo solo ha disminuido un 30% a pesar de que el precio del producto ha aumentado más de un 300%.
Perspectivas sobre precios y calidad
Con el clima jugando un papel vital, Guillén contenta que, si las lluvias continúan y las temperaturas son normales en primavera, los precios del aceite de oliva podrían experimentar una nueva baja. Refuerza también la importancia de la calidad, subrayando que los aceites están “muy regulados” y el 90% de las botellas en el mercado provienen de empresas reconocidas que se preocupan por su producto. Ha habido una revolución en la calidad del aceite, lo que genera confianza sobre el futuro del sector.
Oportunidades en el mercado internacional
El director general resalta que Acesur sigue vendiendo mezclas de aceite de oliva con otros aceites vegetales en mercados internacionales, lo cual es completamente legal y es solicitado por muchos clientes. Además, Guillén señala la existencia de una “gran oportunidad” para el aceite de oliva en los mercados internacionales, lo que se ha convertido en un punto clave en la estrategia de diversificación de riesgos de la empresa. Brasil, en parte del Mercosur, se presenta como un ejemplo de futuro potencial.
A medida que Acesur continúa su camino adaptándose a un entorno cambiante, es evidente que la historia y la tradición son solo el principio de su evolución. La empresa no solo busca mejorar sus procesos, sino que también se esfuerza por mantener su legado familiar y calidad insuperable en un mercado en constante transformación, reflexionando sobre cómo las decisiones actuales seguirán influenciando su impacto en el sector a largo plazo.








