La acuicultura en España se enfrenta a un desafiador estancamiento, a pesar de ser la primera de la Unión Europea con 266.000 toneladas anuales producidas. A pesar de la creciente demanda por el consumo de pescado y el interés por parte de inversores, este sector se encuentra en una encrucijada que planteará retos en el futuro cercano.
Retos burocráticos en el crecimiento del sector
En una reciente entrevista, Garazi Rodríguez, responsable del Plan de Producción y Comercialización de Apromar, expresó que el principal obstáculo para el crecimiento del sector son las trabas burocráticas. "Se tarda de 4 a 5 años de media en obtener una licencia, y eso desincentiva", indicó. Esta lentitud en los procesos administrativos limita la capacidad de expansión de una actividad que, a pesar de sus dificultades, presenta "buenas perspectivas".
Los datos son alentadores. España posee 8.000 kilómetros de costa y grandes ríos con calidad de agua, lo que la sitúa en una posición privilegiada para desarrollar la acuicultura. "Hay grupos de inversión interesados, y hemos logrado un conocimiento puntero en la acuicultura", subrayó Rodríguez.
El impacto ambiental positivo de la acuicultura
La acuicultura se destaca como uno de los sectores alimentarios más sostenibles. Según Rodríguez, es "el sector con menor huella de carbono". Comparado con la ganadería, el impacto ambiental es mínimo. La Memoria de Sostenibilidad 2025, elaborada con la Fundación Centro Tecnológico Acuicultura de Andalucía, revela que el 98% de la producción en España ya está certificada ambientalmente. Este compromiso hacia la sostenibilidad es esencial en el contexto actual.
Más aún, el 87% de las empresas en este sector utiliza energía solar, mostrando un fuerte compromiso con la transición energética. La producción de especies como la trucha o el rodaballo presenta una huella de carbono que oscila entre 4 y 5,5 Kg de CO2 equivalente por kilo de producto.
Hacia la sostenibilidad en la alimentación acuícola
La sostenibilidad también se extiende a la alimentación de las especies cultivadas. "La acuicultura está altamente legislada y regulada en la Unión Europea", afirmó Rodríguez. Esto asegura que los piensos utilizados son de origen vegetal y se adaptan a las necesidades nutricionales de los peces.
Hay un enfoque en probar ingredientes innovadores como insectos y microalgas, lo que muestra la adaptabilidad y la búsqueda de la sostenibilidad en este sector. "Las diferencias entre un producto de acuicultura y uno de pesca extractiva son mínimas y no significativas", añadió.
Papel crucial de la acuicultura en la economía española
A pesar de ser el mayor productor acuático de Europa, con una producción valorada en 750,5 millones de euros en 2023, España todavía enfrenta una significativa dependencia en la importación. De hecho, alrededor del 65% de los productos acuáticos consumidos en el país provienen del exterior.
Este contraste refleja un panorama donde la acuicultura genera en torno a 14.000 puestos de trabajo directos, el 85% de ellos fijos, y crea unos 40.000 empleos indirectos en zonas costeras y rurales. Las comunidades autónomas de Galicia, Andalucía y Valencia se posicionan como las líderes en producción.
La creciente demanda frente a la producción local
La situación es paradójica. A pesar de que España es uno de los mayores consumidores de productos acuáticos a nivel mundial, la producción local no es suficiente para satisfacer la demanda. “El salmón, que ha desbancado a la merluza como el producto más consumido, no se produce en España”, resaltó Rodríguez.
Esto demanda una reflexión sobre la necesidad de fortalecer la producción local y de buscar soluciones que permitan a la acuicultura no solo expandirse, sino también alcanzar un estado de autosuficiencia que beneficie tanto a los consumidores como a los productores.
El futuro de la acuicultura en España es incierto pero lleno de posibilidades. ¿Podrá el país superar los retos burocráticos y regulares para convertirse en un pilar aún más sólido de la soberanía alimentaria? Solo el tiempo y la acción decidida determinarán el camino a seguir.
