Alrededor de un centenar de agricultores se manifestaron este martes frente a la sede de la Comisión Europea en Madrid, convocados por Unión de Uniones. La razón de esta movilización fue clara: la exigencia de más controles en la entrada de cereal, centrando especialmente la atención en el producto que proviene de Ucrania. Este tipo de manifestaciones se ha convertido en una constante, especialmente tras la concentración de la semana anterior frente al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Situación límite del sector agrícola
Los productores que participaron en la manifestación alzaron la voz con pancartas que expresaban su angustia: "El cereal se muere y el campo con él". Para subrayar su descontento, repartieron pan de manera simbólica, enfatizando el dramático aumento de los costes de producción en el sector del cereal, un incremento que, lamentablemente, no se refleja en el precio de venta final de este alimento.
Luis Cortés, coordinador estatal de Unión de Uniones, no ocultó su preocupación. Para él, "el panorama no es positivo", ya que la creciente entrada de cereal de terceros países ha "hundido al mercado". Cortés lamenta que se esté dificultando la recuperación del sector, enfrentando un escenario que pone en riesgo la estabilidad económica de muchos agricultores.
Propuestas de los agricultores
Durante la manifestación, los agricultores presentaron un escrito en la Comisión Europea. Este documento detalla la actual situación de los productores nacionales y las medidas necesarias para revertir la crisis. Las peticiones incluyen la activación inmediata de los mecanismos de reequilibrio de mercado contemplados en la Organización Común de los Mercados (OCM). También solicitan una revisión de la reserva de crisis de la Política Agraria Común (PAC) para que se tengan en cuenta las caídas drásticas en los precios agrícolas.
Valentín García, responsable de cereal en Unión de Uniones, compartió una realidad inquietante: "A pesar de la sensación general de satisfacción por un año con condiciones meteorológicas aceptables, la mayoría de los agricultores vamos a salir a pérdidas". Según sus datos, los costes de producción rondan los 800 euros, con el precio de la cebada en 180 euros y el del trigo en 200 euros.
El impacto de las importaciones en el mercado local
Una de las preocupaciones más significativas fue el aumento en las importaciones. España ha pasado de importar 3 millones de toneladas en 2022 a 10 millones de toneladas en 2024. Estas cifras son "lo suficientemente claras" para evidenciar la grave situación que atraviesa el sector. Los agricultores insisten en que es fundamental revisar los acuerdos de importación para proteger la producción nacional.
Cortés no dudó en criticar la falta de acción por parte de la Comisión Europea, preguntándose retóricamente: "¿Qué hace la Comisión Europea? (…) no hace absolutamente nada". A nivel nacional, la situación se complica aún más ante la falta de cumplimiento de leyes que deberían proteger a los productores nacionales.
Una crisis que no cesa
La actualidad del sector agrícola en España es preocupante. En medio de condiciones meteorológicas favorables, los agricultores enfrentan un dilema: los costos de producción han subido desorbitadamente, mientras que los ingresos no logran seguir la misma tendencia. Esto pone en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones agrarias y, en consecuencia, la seguridad alimentaria del país.
La movilización de este martes no es solo una protesta, sino también una llamada de atención a las autoridades. ¿Qué acciones se tomarán para salvaguardar a los agricultores locales? Con un sector que clama por soluciones, la necesidad de un apoyo efectivo se vuelve más apremiante que nunca. La reflexión es clara: la salud del campo no solo depende de la política; es un tema que afecta a todos, desde el productor hasta el consumidor.
